HISTÓRICO
Medellín y Antioquia, tierras de desigualdad
  • Medellín y Antioquia, tierras de desigualdad | FOTO HENRY AGUDELO
    Medellín y Antioquia, tierras de desigualdad | FOTO HENRY AGUDELO
Por GUSTAVO GALLO MACHADO Y JUAN FERNANDO ROJAS T. | Publicado el 10 de mayo de 2012

Un vecino del Bazar de los Puentes se acerca presuroso a Jaime Correa Cañas y le asoma un billete de 50.000 pesos para que se lo cambie. Este viejo de 65 años lo mira de arriba abajo, saca el cigarrillo de la boca y le responde con desdén mientras bota el humo: "no sea grosero, hace muchos días que no veo uno de esos, a duras penas hoy he hecho 15 mil cagados pesos", dice cuando el reloj ya marca las doce del día.

"Cacharrero de profesión", como dice con falso orgullo, vive de comprar destornilladores, palustres, martillos y cualquier herramienta de ferretería de segunda a los recicladores o cualquier obrero urgido de efectivo, para luego venderlo por un poco más, si la necesidad deja, claro.

"Hay días que uno hace 10 mil, 15 mil pesos, pero otras veces toca apretar nalga, como hoy, que me tocó vender más barato el palustre que compré ayer, o con qué cree que iba a desayunar y distraer el almuerzo", comenta con resignación Jaime.

Él es uno de los carretilleros que fueron reubicados hace 12 años en un local del Bazar de los Puentes, donde muchos viven de la incierta economía del centavo a que están sometidos miles en Medellín.

Cifras para reflexionar
Están próximos a salir los últimos datos del Dane sobre pobreza en Medellín y en Antioquia. Un panorama inquietante. Desolador. El programa Medellín Cómo Vamos señala que de los 2 millones 368 mil habitantes que tiene la ciudad, 213 mil personas (con las que se puede llenar cinco veces el estadio Atanasio Girardot), es decir el 9 por ciento, viven en condiciones de pobreza extrema. Otros 468 mil (el 22 por ciento) viven en situación de pobreza.

De acuerdo con la Misión para el Empalme de las Series de Empleo, Pobreza y Desigualdad (Mesep), la capital antioqueña es la que registra la mayor desigualdad del país. El coeficiente Gini, que mide la diferencia de ingresos entre ricos y pobres, es de 0,53, donde uno corresponde a que solo una persona tiene todos los ingresos y el resto ninguno.

Según la nueva metodología de medición del Dane y Planeación Nacional, un colombiano es considerado pobre si percibe un ingreso máximo individual de 187.079 pesos mensuales, y estará debajo de la línea de indigencia si vive con menos de 83.581 pesos. Para las estadísticas oficiales, un hogar promedio de cuatro personas no es pobre si gana más de 748.316 pesos al mes, es decir 24.944 pesos diarios. Tampoco estará en la indigencia una familia con ingresos mayores a solo 334.324 pesos, a razón de 11.144 pesos por día.

Una investigación realizada en 2009 por la Corporación Región y la Escuela Nacional Sindical (ENS) señaló que 368 mil personas de la ciudad estaban en condiciones de indigencia y más de 1,3 millones por debajo de la línea de pobreza.

Cerrando brechas
Según Piedad Patricia Restrepo , directora de Medellín Cómo Vamos, todos los datos disponibles confirman el alto nivel de desigualdad que tiene Medellín.

Por ejemplo, los Índices de Desarrollo Humano (IDH), de Calidad de Vida (IDV) y el Multidimensional de Condiciones de Vida (IMCV) coinciden en que la comuna de El Poblado sigue siendo la que tiene el mayor nivel de desarrollo social y económico, mientras que la comuna 1 o Popular registra las peores mediciones.

El Índice Multidimensional, que mide entre otros temas el entorno y calidad de la vivienda, medio ambiente, escolaridad, movilidad, el capital físico del hogar, la vulnerabilidad, el trabajo, la recreación, el nivel de ingresos y en el que se apoya la Alcaldía para estructurar su Plan de Desarrollo, muestra que El Poblado tiene una puntuación del 76,65 por ciento, mientas que en el Popular alcanza el 32,06 por ciento.

La reciente Encuesta de Calidad de Vida realizada por el Dane mostró que cuatro de cada 10 colombianos se considera pobre, dato similar al que ese mismo análisis arrojó en Antioquia.

Mauricio López González , docente e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia, asegura que ciertamente la nuestra es una región con enormes niveles de desigualdad.

"Una forma de combatir la desigualdad de los ingresos también tiene que ver con el combate a la pobreza; en la medida en que nos sea posible mejorar las condiciones de vida de la población más vulnerable, esto podría tener un impacto en la distribución de la riqueza, lo que permitirá cerrar esas grandes brechas de desigualdad".

Educación, la estrategia
El actual Plan de Desarrollo departamental está centrado en la educación, lo que podría generar un impacto importante en la calidad de vida de los antiqueños y bajar brechas. Si bien la educación no es un elemento de corto plazo, sí podría tener impactos importantes en el mediano y largo plazo. "Creo que la política regional va en la dirección correcta, mejorar la educación es brindar oportunidades a las personas, con lo cual se logra romper la cadena de la pobreza", añade López González.

La directora de Medellín Cómo Vamos reconoce que a pesar de que las condiciones de vida de la gente han mejorado, también ha aumentado la desigualdad. "Eso quiere decir que la inversión no está disminuyendo esa desigualdad tan dañina".

A pesar de que el promedio de pobreza del departamento esté en el 22 por ciento, que lo hace ver con un buen índice de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), la situación por regiones e incluso por municipios no es tan favorable en lo que a desigualdad se refiere.

Mientras zonas como el Valle de Aburrá tiene cifras del 12 por ciento en el Indice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), regiones como la zona de Urabá o el Bajo Cauca tienen un 50 por ciento de población en pobreza y un 20 por ciento en situación de miseria. Datos parecidos se tienen en el Norte y el Nordeste.

"El promedio de Antioquia se baja porque tenemos al Valle de Aburrá, pero si miramos por subregiones y por municipios, encontramos que el Bajo Cauca y Urabá tienen un índice cercano al 60 por ciento de NBI, e incluso hay municipios que tienen su índice cercano al 80 por ciento", señala la directora de Planeación del Departamento, María Eugenia Ramos.

Acostumbrado a almorzar con dos mil pesos, a irse hasta su casa en la parte alta de Robledo Aures por la puerta de atrás de los buses, a prender un solo bombillo de su humilde casa para ahorrar en la factura de servicios, Jaime tiene claro que sin familia que le ayude y con una mano inservible de por vida, no tiene de otra que seguir de cacharrero.

"Acá estaré hasta que me muera, para dónde me voy a ir si siempre estoy 'pelao'. Ya aprendí a vivir de tres pesos", sentencia Jaime, cuya gran riqueza es estar vivo y su sabia resignación de pobre.