Las utilidades de Ecopetrol sufrieron un fuerte golpe en 2025. La petrolera estatal ganó $9 billones, una caída de 40% frente a los $14,9 billones obtenidos en 2024. El deterioro también se reflejó en el cuarto trimestre del año, cuando reportó ganancias por $1,5 billones, menos de la mitad de lo que habría podido generar en condiciones comparables, cerca de $3,2 billones.
El resultado es llamativo si se compara con un momento similar del mercado petrolero. Con un precio del crudo cercano, US$63,1 por barril en el cuarto trimestre de 2025, la utilidad fue de $1,5 billones. En el primer trimestre de 2021, cuando el petróleo rondaba los US$61,3, Ecopetrol obtuvo $3,1 billones, más del doble.
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El balance se conoce en medio de una nueva sacudida del mercado energético mundial. La crisis petrolera comenzó hace una semana, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. La escalada paralizó el tránsito por el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde pasa cerca de una quinta parte del petróleo del planeta. Irán advirtió que podría incendiar cualquier buque que intente cruzar el paso marítimo. La tensión golpeó de inmediato el precio del Brent, que subió casi 30% en una semana.
El repunte se explica, además, por ataques a buques petroleros, el cierre de campos petroleros y por ofensivas contra infraestructura energética del Golfo como refinerías. Más de 150 buques permanecen varados y varias aseguradoras empezaron a retirar cobertura, lo que aumenta la incertidumbre en el comercio mundial de crudo.
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Coletazos de la guerra en Medio Oriente en Ecopetrol
Volviendo a Ecopetrol, el profesor e investigador del sector minero-energético Sergio Cabrales sostiene que los resultados muestran una pérdida de eficiencia operativa. Según sus cálculos, “si se extrapola el desempeño de los dos primeros trimestres de 2021, la compañía habría podido generar cerca de $3,2 billones con un precio de US$63,1 por barril, más del doble de lo reportado en el cuarto trimestre de 2025”.
A su juicio, la brecha se explica por varios factores: mayores ineficiencias operativas, aumento en los costos de extracción, más endeudamiento, financiamiento más caro, mayor carga tributaria y pérdidas en el negocio de refinación, que en el cuarto trimestre de 2025 llegaron a $0,5 billones.
Así las cosas, Ecopetrol pasaría de un escenario limitado por el precio del crudo a un escenario más generoso por el repunte del precio que llegaría a 100 dólares por barril. Para algunos analistas, el salto reciente podría darle un respiro financiero a Ecopetrol, al menos en el corto plazo, después de un año marcado por la caída de sus utilidades.
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Incluso, el barril de petróleo llegó esta semana a US$92, unos US$27 por encima del precio de referencia que el mercado proyectaba para este año, cercano a los US$65 por barril. Por eso, para Julio César Vera, presidente de la Fundación Xua Energy, el efecto inmediato sería un alivio para las cuentas de la petrolera estatal, aunque su impacto depende de cuánto se prolongue la crisis geopolítica.
“Los impactos sobre Ecopetrol van a depender de cuánto dure el conflicto y los bloqueos en Medio Oriente, especialmente en el estrecho de Ormuz”, explica.
Según Vera, si la tensión se mantiene por un periodo corto, menos de un mes, el efecto sería básicamente coyuntural. “Sería simplemente un beneficio temporal por los buenos precios del petróleo, sin grandes impactos estructurales en los resultados del año, aunque sí ayudaría a mejorar los resultados del primer trimestre”.
El contexto reciente del mercado muestra una tendencia alcista moderada. En febrero el petróleo promedió cerca de US$68 por barril y en enero alrededor de US$67, niveles ligeramente superiores a los previstos para el año y similares al promedio de 2025, que cerró en torno a US$68.
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Sin embargo, el panorama podría cambiar si el conflicto escala y se prolonga en el tiempo. Vera advierte que un escenario de precios altos sostenidos sí tendría efectos más profundos para la empresa y para el sector energético colombiano.
“Si la situación se vuelve permanente o con vocación de mediano plazo, podría generar resultados para el año comparables con los de 2024, que fueron cerca de 40% superiores a los de 2025”. En ese escenario, agrega, podrían verse “mayores inversiones, más actividad y posiblemente aumentos en la producción de la compañía y del país”.
En ese sentido, Orlando Palomino, ingeniero y director de la Maestría en Recursos Energéticos de la Udes, precisa que el alza del petróleo funciona como un alivio inmediato, pero no garantiza una mejora sostenida en las finanzas de la compañía. “Un repunte de precios ayuda a Ecopetrol en el corto plazo, pero no corrige sus vulnerabilidades estructurales ni asegura por sí solo los resultados de 2026”.
Añade que la evidencia académica sobre los choques de precios del petróleo respalda esa lectura. Diversos estudios muestran que los cambios en los precios internacionales suelen tener un impacto positivo en la rentabilidad de las empresas petroleras en el corto plazo, pero ese efecto tiende a ser parcial y transitorio.
“En el caso de las compañías de exploración y producción, los choques de precios incrementan la volatilidad de las utilidades y el valor de sus acciones. Incluso cuando el precio del petróleo sube, la incertidumbre del mercado puede afectar la valoración bursátil”, advierte el profesor.
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Por cada dólar que sube entre más plata a Colombia
Así las cosas, el repunte del petróleo se traduciría en mayores ingresos para la industria colombiana. Óscar Rincón, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos (Acipet), explica que el impacto es inmediato.
“Cada dólar adicional en el precio del crudo le inyecta a la industria cerca de US$750.000 diarios. Hoy la producción de Colombia ronda los 750.000 barriles por día. Mayores precios benefician no solo a los productores, sino también a los territorios y a las finanzas del Estado”.
Ese efecto, aunque parece pequeño en el día a día, toma otra dimensión cuando se proyecta en el tiempo. “Se inyectan cerca de US$750.000 por día. Si se hace un cálculo rápido a 30 días, hablamos de unos US$22 millones al mes, es decir, aproximadamente $84.000 millones mensuales que se irrigan en la economía del país y favorecen a los productores”, añade al referirse a la derrama económica que podría generarse si el conflicto internacional se prolonga.
El exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, advierte que la escalada militar podría llevar el precio a tres dígitos. A su juicio, esa dinámica puede impulsar el mercado con rapidez: “Ello va a disparar los precios del crudo, que puede llegar hasta los US$100 el barril, pero si la conflagración se prolonga, como lo ha anunciado Trump, puede superar esa barrera”.
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En ese sentido, Rincón aclara que si la producción de petróleo de Ecopetrol se mantiene en los niveles de 2025 y los precios permanecen altos, los ingresos podrían mejorar de manera significativa y la empresa tendría la posibilidad de registrar mejores resultados. “Todo dependerá de qué tan elevados se mantengan los precios y por cuánto tiempo”.
Sin embargo, Rincón alerta que precios más altos del crudo y de los combustibles durante un periodo prolongado pueden presionar la inflación, lo que eventualmente también podría impactar los costos de la compañía.
El mapa del petróleo también es un mapa político
Pasando al vecino país, el investigador Julen Bollain, doctor en Estudios sobre Desarrollo, considera la actual crisis petrolera responde a una lógica geopolítica clara.
“Lo que estamos viendo no es una cadena de hechos sueltos, sino un guión clásico de poder”. Según explica, Estados Unidos aseguró primero acceso a petróleo venezolano, luego escaló su presión militar sobre Irán y, con el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del crudo mundial, el mercado reaccionó con pánico, rutas alteradas y precios en fuerte alza.
En medio de ese escenario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su país ya recibió cerca de 100 millones de barriles de petróleo provenientes de Venezuela y que los ingresos derivados de ese suministro habrían cubierto el costo de la operación militar contra el régimen venezolano.
El mandatario afirmó que Washington avanza en el control y reorganización de la industria petrolera venezolana, con la idea de aumentar la producción y mantener la estabilidad institucional del país, a diferencia, según dijo, de lo ocurrido tras la intervención estadounidense en Irak.
En ese contexto, Venezuela aparece como un caso particular. Como país petrolero, se beneficia del alza del crudo, pero su capacidad para aprovechar esos ingresos sigue condicionada por las sanciones internacionales. Aun así, la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) anunció nuevos contratos de suministro de petróleo y derivados destinados al mercado estadounidense, en medio de un acuerdo energético bilateral a largo plazo.
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“En el caso de Venezuela, el país exporta parte de su producción, por lo que precios más altos del crudo se traducen en mayores ingresos mientras esta situación se mantenga. Un precio elevado del petróleo durante un periodo prolongado podría, al igual que en otros países, incentivar inversiones que permitan incrementar la producción en un plazo más corto”, explica el director ejecutivo de Acipet.
Asimismo, el analista Vera agrega que sería una gran oportunidad para los crudos que ofrecen otros países, donde Estados Unidos y su producción asociada a los yacimientos no convencionales e inclusive Venezuela pudiera ser un gran beneficiado.
“Pero también es claro que Venezuela seguirá aumentando su producción, pero a corto y mediano plazo los excedentes que tenga realmente no serán tantos, no creería que más de 200 mil a 400 mil barriles por día y no estarían ni cerca de cubrir el 20% de la demanda mundial que se mueve por el estrecho de Ormuz (cerca de 20 millones de barriles por día) y por lo cual es una situación que deberá superase más temprano que tarde”, precisa.
A su vez, el ingeniero Palomino insiste en que, en un escenario de precios disparados por Ormuz, Venezuela sería, en teoría, una alternativa valioso, pero su capacidad de aumentar rápidamente volúmenes es limitada por años de caída productiva y falta de capital y tecnología. “La persistente vulnerabilidad a la geopolítica y al tipo de cambio hace que buena parte de la renta adicional se diluya en inestabilidad macro e inflación”.
Por lo tanto, en el actual tablero energético global, Venezuela ocupa una posición ambigua, posee las mayores reservas de petróleo del mundo, pero su capacidad de aprovechar los altos precios sigue limitada por factores estructurales y políticos.
¿Qué pasa con el Estrecho de Ormuz?
La escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán ha sacudido el tablero energético global. El estrecho de Ormuz se convirtió en el epicentro de la crisis por su cierre porque es uno de los puntos más sensibles del sistema energético mundial.
Este corredor marítimo, ubicado entre Irán y Omán y con apenas 34 kilómetros de ancho en su parte más angosta, es la vía por donde circula cerca del 20% del petróleo y el gas que se comercia en el planeta. Aunque su impacto es global, Asia es la región más dependiente: alrededor del 84% del petróleo y el 83% del gas natural licuado que cruzan por esta ruta terminan en ese mercado, según la Agencia Internacional de la Energía.
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Por su peso estratégico, en la actual crisis, la Guardia Revolucionaria iraní declaró el cierre del estrecho, pero en la práctica han sido las propias navieras las que han suspendido el tránsito por precaución ante los ataques a buques, infraestructura energética y el intercambio de misiles y drones en el golfo Pérsico.
Aunque Irán produce solo cerca del 5% del petróleo y el 6% del gas mundial, su posición geográfica le otorga un enorme poder estratégico. La mayoría del crudo del golfo depende de ese paso: Kuwait y Catar exportan todo su petróleo por Ormuz, Irak el 97%, Arabia Saudí el 89% y Emiratos Árabes Unidos el 66%.
Ganadores y perdedores de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán
La escalada del conflicto en Medio Oriente y la tensión alrededor del estrecho de Ormuz reabrieron una pregunta clave en el mercado energético: quién gana y quién pierde cuando el petróleo se dispara por la geopolítica.
El director ejecutivo de Acipet, advierte que el impacto termina extendiéndose mucho más allá de la zona del conflicto. “Sin duda, los perdedores podemos ser todos. Hoy lo son quienes viven en los países en guerra, pero también quienes, desde otras regiones del mundo, enfrentan las consecuencias económicas derivadas de estas tensiones”, señaló.
Explicó que el aumento del precio de la energía ya empieza a sentirse en varios mercados. “Entre ellas está el alza de los combustibles como el gas, la gasolina y el diésel. En Europa, por ejemplo, el precio del gas ya es cerca de 40 % más alto y se habla de incrementos en la gasolina incluso en Estados Unidos, a pesar de que es el mayor productor mundial de crudo”, indicó.
Según Rincón, este encarecimiento puede trasladarse a los costos logísticos y de producción, lo que a su vez termina presionando la inflación global.
En contraste, algunos países productores podrían beneficiarse temporalmente del aumento del precio del crudo. Vera, de Xua Energy, sostiene que la coyuntura abre una ventana de ingresos para las economías petroleras. “Serán ganadores todos los países productores y sus empresas estatales que logren aprovechar al máximo la coyuntura de precios altos mientras esté vigente”, explicó.
Vera considera que Colombia podría estar entre los beneficiados. “Colombia y Ecopetrol claramente estarían dentro de los ganadores, lo cual beneficiará coyunturalmente al país y a sus regiones por mayores impuestos, regalías y participaciones”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que el efecto no es completamente positivo. “Esto también puede traer presiones en los precios de los combustibles y en el manejo de subsidios, incluido el gas natural, que desde 2025 Colombia ya importa para cubrir su demanda interna”.
El experto agregó que, por ahora, los más afectados directos son algunos productores del golfo Pérsico. “Hoy se observa que los perdedores inmediatos son los países árabes que se ven afectados por los bloqueos en el estrecho de Ormuz y los ataques a su infraestructura”, dijo.
Aun así, insistió en que el mayor riesgo es para la economía global. “En las condiciones actuales, la economía mundial difícilmente resiste un escenario de precios altos del petróleo de forma permanente”.
Desde una perspectiva más amplia, Palomino explica que el cierre del estrecho de Ormuz generaría un choque inmediato en el mercado energético mundial. “Si el estrecho se cierra de forma creíble, el ganador inmediato son los exportadores alternativos capaces de aumentar producción y desviar rutas, mientras que los grandes perdedores son los países importadores netos de petróleo”, explicó.
El académico recordó que por ese paso marítimo circula cerca del 20% del comercio mundial de crudo. “Un bloqueo parcial dispara los precios, eleva los costos de transporte y seguros, y crea una prima de riesgo que puede mantenerse incluso después de que baje la tensión”, señaló.
En ese escenario, las economías más dependientes de la importación de energía serían las más golpeadas. “Los grandes importadores, como Europa y Asia, sufren por el aumento de la inflación, el deterioro de la balanza comercial y un menor crecimiento económico”, explicó Palomino.
Además, subrayó que el problema no es solo el precio alto del petróleo. “El hecho dominante no son únicamente los precios elevados, sino la altísima volatilidad que generan estos choques, lo que castiga a los mercados financieros y eleva el costo de capital, incluso para las empresas del sector energético”.