Los jugadores ponen la técnica y ellos la estrategia. Esa es la misión, compleja por demás, de los ocho entrenadores que aún permanecen en competencia en el Mundial de Sudáfrica 2010.
Estos hombres suman 428 años de vida (promedio de 53,5 años) y tienen algo en común: todos fueron futbolistas profesionales y sintieron en carne propia la presión inherente del fútbol.
El mayor de todos es el uruguayo Óscar Washington Tabárez, quien participa por segunda vez -los demás son debutantes- en una Copa del Mundo. La primera fue en Italia-90, donde llevó a los charrúas hasta los octavos de final (perdió con el anfitrión). El Maestro, como lo apodan por su carácter reflexivo, dirigió al Deportivo Cali y, además de su país natal, también orientó clubes de Italia, España y Argentina.
Al otro lado de la orilla, es decir, el más joven, es el brasileño Dunga, que a los 46 años conduce al pentacampeón y máximo favorito al título. Este ex volante de contención, campeón con la auriverde en Estados Unidos-94 en calidad de capitán, remplazó en el cargo a Carlos Alberto Parreira tras el Mundial de Alemania 2006, en un hecho que causó polémica por su poca trayectoria.
Por la escasez de cabello, el seleccionador español Vicente del Bosque parece el más veterano del grupo, pero no lo es. A sus 59 años, este hombre que ha pasado casi toda su carrera en el banco del Real Madrid, se distingue por ser prudente, paciente y conciliador.
Aparte de Diego Armando Maradona, actual timonel de Argentina y para muchos el mejor jugador de todos los tiempos, Gerardo Martino es otro representante de los gauchos en Sudáfrica. Con Paraguay, el popular Tata es alumno avanzado de Marcelo Bielsa, quien lo dirigió en el Newell's Old Boys.
El serbio Milovan Rajevac que dirige a Ghana, el alemán Joachim Loew y el holandés Bert Van Marwijk, encargados de los elencos de sus países, completan el colectivo de técnicos que siguen soñando con la corona.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8