En medio de la tensión que se experimenta a pocas horas del inicio de los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica, los jugadores de los ochos seleccionados sobrevivientes tuvieron tiempo para relajarse y disfrutar de un corto recreo antes de los entrenamientos. Claro que ayer, igual, hubo tiempo para la polémica.
Los más expresivos fueron los brasileños y argentinos, que buscarán los cupos de las semifinales ante Holanda y Alemania, respectivamente, cuyos integrantes también regalaron sonrisas a hinchas y periodistas.
Los auriverdes, que no podrán contar mañana con Elano, afectado por un edema óseo y que sería remplazado por Dani Alves, practicaron en Johannesburgo.
El holandés Johann Cruyff los atacó al manifestar que "nunca pagaría" por ver al equipo de Dunga, "una vergüenza para los aficionados", al referirse al estilo defensivo que exhibe el pentacampeón, a pesar del talento de sus jugadores.
Los argentinos, que durante la sesión de entrenamientos en Pretoria tuvieron tiempo para las chanzas con Diego Maradona, también recibieron dardos que esta vez venían en idioma alemán, pues Bastian Schweinsteiger los acusó de ser "provocadores... Hacen teatro para influir en el árbitro". El joven gaucho Javier Pastore le pidió ocuparse mejor de su equipo.
El primer descanso del Mundial 2010 resultó corto y polémico.
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