A Catalina* la depresión la llevó a sufrir un fuerte insomnio. Dos experiencias, según ella, difíciles de entender. "Lo más triste es que la sociedad, la familia y, en general, los amigos no comprenden las enfermedades mentales", dice.
Y es que esta condición, aunque muchos no lo crean, sí es una enfermedad mental, que afecta el estado de ánimo de las personas y, de paso, puede alterar los patrones del sueño.
Javier Vicini Parra, especialista en neurología del Instituto Corbic, indica que cuando una persona consulta por problemas con el sueño, lo primero que debe hacer el médico es identificar si se debe a un trastorno de ansiedad o depresión.
En este último caso, lo más frecuente que se presenta es la dificultad para quedarse dormido, que se conoce como insomnio de conciliación.
También es común que algunas personas se despierten en mitad de la noche y presenten problemas para volver a conciliar el sueño, añade.
"La primera noche que te acuestas y no puedes dormir, sientes que te duele la cabeza, que no tienes fuerzas, es molesto. La segunda noche, es desesperante. La tercera es enloquecedora. Pierdes la memoria, la capacidad de razonar, te conviertes en un cadáver atrapado en un cuerpo; un cuerpo torpe", cuenta Catalina.
Enfrentar el problema
El tratamiento con antidepresivos es esencial en ciertas personas para obtener mejores resultados.
"Hay que estudiar las causas del insomnio. Si detrás de este hay una depresión se debe tratar primero con medicamentos y esto, en consecuencia, mejora el sueño", explica el especialista en psiquiatría Juan David Velásquez, de la Clínica Universitaria Bolivariana.
También es importante que la persona sea conciente de lo que está viviendo y esté dispuesta a participar en el proceso para lograr su recuperación.
"Cuando no hay elementos para concluir que hay un trastorno de ansiedad o una depresión, se deben tomar medidas de higiene del sueño, y se promueven ciertos hábitos que lo faciliten", anota Vicini Parra.
Para los llamados insomnios estacionales o transitorio, los especialistas consultados recomiendan evitar los estímulos externos para poder enfocarse en el momento que se desee dormir.
Es importante tener un horario ordenado para ir a la cama, usar ropa cómoda en la que no se presente ni frío ni calor, evitar los ruidos y crear condiciones de oscuridad, para conciliar el sueño con rapidez.
Una mala noche, que se convierte en recurrente, tiene varias causas, entre ellas están los malos hábitos que se pueden producir por las comidas pesadas, las bebidas con cafeína e incluso, el cigarrillo.
También se puede generar en aquellas personas que convierten su habitación en un espacio para el trabajo o el entretenimiento.
Se recomienda tomar un baño antes de acostarse para relajarse un poco y evitar hacer ejercicio tres horas antes, pues esto activa el cuerpo.
Lo más indicado es visitar un especialista que defina a qué se debe el trastorno y posteriormente defina el mejor tratamiento para lograr la solución.
Catalina dice que en la actualidad se siente mucho mejor y poco a poco ha logrado disminuir la dosis de los medicamentos que toma, con ayuda de los especialistas.
Opina que esta experiencia la ha fortalecido y la llenó de sensibilidad y amor por la vida. "Hoy disfruto como nunca un abrazo, una sonrisa, las mañanas en las que abro mis ojos y veo la luz del día; esa para mí es la felicidad".
* Nombre cambiado a petición de la fuente
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4