El primer paso para poder destruir el tráfico y el consumo de drogas es la de arruinarles el negocio a los narcotraficantes, que están haciendo crecer la industria criminal y la violencia y destruyendo, de paso, a nuestras juventudes en las grandes ciudades. Mientras que por el hecho de trasladar, en una caja o en una maleta, una cantidad de droga, se derive, como lógica consecuencia, que ese transportador se convertirá, de la noche a la mañana, en un hombre fabulosamente rico o que obtendrá, de una, lo que no hubiere podido conseguir sino con 20 años de duros trabajos, el negocio nunca desaparecerá y mientras esa droga ilegal enriquezca a otros estados y les sirva igualmente de espuela para intervenir infamemente a cualquier persona o a cualquier país (nueva forma de dominación) el crimen tampoco desaparecerá. Lamentablemente vivimos en un mundo de narcotraficantes y bandidos. Eso fue lo que nos tocó vivir, ¿o no Cambalache? Hay es que pedirle a Santos que deje de proponer pendejadas. El zorro es Uribe: ¡No a la legalización!, Sigamos apoyando narcotraficantes, destruyendo al Ejército y condenando inocentes.
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