x

Pico y Placa Medellín

viernes

3 y 4 

3 y 4

Pico y Placa Medellín

jueves

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

miercoles

1 y 8 

1 y 8

Pico y Placa Medellín

martes

5 y 7  

5 y 7

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

6 y 9  

6 y 9

Óscar se quedó sin Navidad por un taco

ARREPENTIDO DE NO haber escuchado consejos, quiere que se conozca lo que puede pasar por quemar pólvora. Busca llenarse de fortaleza para seguir adelante a pesar de la limitación que le dejó el estallido de un taco en su mano, la noche de la alborada.

  • Óscar se quedó sin Navidad por un taco | Manuel Saldarriaga | A Óscar Darío Restrepo un taco de pólvora, celebrando la llegada de diciembre, paradójicamente, le amargó la Navidad y la de su hijo de 5 años. Quedó sin tres dedos de la mano derecha, lo que piensa, lo limitará para seguir lavando carros o trabajar en construcción, que era como se ganaba la vida.
    Óscar se quedó sin Navidad por un taco | Manuel Saldarriaga | A Óscar Darío Restrepo un taco de pólvora, celebrando la llegada de diciembre, paradójicamente, le amargó la Navidad y la de su hijo de 5 años. Quedó sin tres dedos de la mano derecha, lo que piensa, lo limitará para seguir lavando carros o trabajar en construcción, que era como se ganaba la vida.
05 de diciembre de 2011
bookmark

En una de las camas de la habitación 333 de la Clínica CES, las lágrimas del dolor y del arrepentimiento brotan de los ojos de Óscar Darío Restrepo.

Allí ingresó en la madrugada del primero de diciembre, sin conocimiento y derramando sangre a borbotones de su mano.

Todo el 30 de noviembre estuvo en función de la celebración de la alborada: la natilla, voladores y tacos, como se acostumbra desde hace varios años en su cuadra, en el barrio San Francisco, de Itagüí.

Entre todos habían comprado 140 voladores y 100 tacos. Desde las 10:00 de la noche empezaron a tirar unos pocos y, a punto de dar las 12:00 de la noche, se ubicaron en su correspondiente sitio.

Todo iba muy bien. Óscar terminó de quemar los 40 tacos y ya había cogido camino hacia donde estaban haciendo la natilla, cuando lo llamaron y le dijeron que el último, el que más pólvora tenía, no le había estallado.

Un amigo lo había cogido y le había pisado la mecha y se lo entregó a Óscar, que lo cogió, pero lo sintió caliente y lo soltó, no con el tiempo suficiente... plummm.

"Con la otra mano me cogí la muñeca y arranqué a correr hasta llegar a la casa de mi mamá donde me empecé a sentir mareado", relata Óscar con la mirada perdida.

Recuerda que estaba botando mucha sangre y que lo montaron a un carro y ahí perdió el conocimiento.

La terquedad
La terquedad lo llevó a amargarse la Navidad, la de su hijo y la de todos los seres que lo rodean y a perder casi tres dedos de su mano derecha, e incluso por poco la vida.

Ya no puede retroceder el tiempo. Lo que sí puede y quiere es que lo que le pasó a él le sirva de enseñanza a muchos, así se diga que "nadie escarmienta por cabeza ajena".

A pesar de los muchos consejos que recibía de la gente, sobre lo peligroso que era la pólvora, solo ahora, cuando ve sus mutilaciones, recapacita.

Desde pequeño le gustó la pólvora y empezó con papeletas, pero ya crecido y desde hace 5 años aprendió a manipular y a participar de las ya famosas alboradas del Valle de Aburrá.

Ahora convaleciente y en los ratos que está solo o que le permite la familia que lo acompaña en la habitación, "retrocede el cassette" y se acuerda que el taco que le estalló en la mano, el más grande y con el que se cerraba la quema, no tenía mecha, por lo que en la tarde fue a conseguirla a La Estrella.

En ninguna parte la encontró lo que pudo haber sido una señal que no entendió o que por la ansiedad y la terquedad no acató. Al final un señor le regaló una.

Aunque es consciente de que de aquí en adelante todo será muy duro, que no sabe si podrá seguir lavando carros, pues prácticamente se quedó con una sola mano, piensa que Dios le dio otra oportunidad y que la debe recompensar haciendo público lo que le pasó, para que otros lo tomen como enseñanza.

Le duele en el alma que su hijo lo vea así, que no tenga cómo darle la ropa, el monopatín y el balón de fútbol que quería de traído, y lo peor, que no pueda pasar con él la Navidad.

"Cuando tenga más recuperada la mano, dejaré que me vea y le explicaré lo que pasó para que él nunca lo haga".

Te puede interesar

¿Buscando trabajo?
Crea y registra tu hoja de vida.

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD