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HISTÓRICO
¿Por qué a Tomás y Jerónimo?
EL COLOMBIANO | Publicado el 14 de mayo de 2009
Dolor y vergüenza es lo que sentimos la mayoría de los colombianos en ésta nuestra época. Definitivamente nuestra democracia es en extremo inmadura. ¿Dolores de adolescente? No. Ojalá así fuera. Más bien, dolor del bien ajeno, o lo que es lo mismo, envidia, la peor lacra del ser humano, por encima del odio, creemos.

Y que no digan que la culpa es del Presidente Álvaro Uribe, o de Tomás y Jerónimo, sus hijos. O de doña Lina, o de don Darío Moreno, su padre, o de su hermano.

La culpa la compartimos periodistas y buena parte de los políticos. Unos y otros no hemos aprendido cómo se construye la legítima y auténtica Democracia, con mayúscula. La democracia madura basada en el debate de las ideas y no en el ataque personal violatorio del derecho humano fundamental al buen nombre y a la honra.

Algunos caemos en la injuria y la calumnia, a sabiendas de que de ellas algo queda en la memoria de muchos que, sin elementos suficientes para analizar los hechos con serenidad y juicio, no pueden formarse una opinión propia, ajustada a los hechos y justa.

Y de la responsabilidad social, ¿qué? ¿En dónde, cuándo, por qué y para qué extraviamos el camino? ¿Tendremos motivaciones subyacentes, por lo tanto, oscuras? La respuesta sólo la tiene cada uno, si se enfrenta con su propia conciencia, si deja que el silencio hable y se aparta, al menos un instante, del bullicio que impide la reflexión.

Muchos políticos y unos cuantos periodistas se dieron cuenta de que no podían bajar la popularidad del Presidente con los ataques a su persona y gestión. ¿Por qué? Porque el pueblo es sabio y lo apoya, sin desconocer sus desaciertos. ¿Acaso no es de humanos errar? Entonces los enemigos incondicionales de Álvaro Uribe lo atacan por donde más le duele a un buen padre de familia: sus hijos.

Tomás y Jerónimo Uribe Moreno tienen derecho a hacer empresa en Colombia. ¿Es justo condenarlos a cruzarse de brazos cuando quieren trabajar en Colombia y por Colombia?

Los opositores de estos casi siete años, en especial el Partido Liberal y el Polo Democrático Alternativo deberían decir con claridad meridiana si consideran que Tomás y Jerónimo Uribe Moreno son unos delincuentes. Por otro lado, corre el tiempo y ya hace semanas que se espera la renuncia de otros que quieren un cambio en la Casa de Nariño. Ojalá lo hagan. Más vale tarde que nunca, no sea que los deje el tren.

Ojalá que las personas de buena voluntad, es decir la mayoría, analizaran el comportamiento de quienes consideren que están haciendo oposición politiquera desde distintos ángulos del espectro nacional. ¡Qué tal que quienes hoy injurian y calumnian, pasan de agache, o hacen política bien colocaditos, como decimos los paisas, lleguen muy tranquilos a gobernar el país en un futuro cercano, muy probablemente en 2010! ¿No sería quizás un desgobierno clonado del modelo chavista?