Algunas personas condenadas por delitos, de la naturaleza que sea, pueden ser privadas de ciertos derechos políticos, como votar. Pero nunca pueden ser privadas de sus derechos humanos fundamentales, como la dignidad.
Lamentamos las noticias que dicen que hay internos en las cárceles que están muriendo por falta de atención médica. Estén o no condenados por un juez, quienes permanecen detenidos deben tener acceso al servicio básico de salud.
¿Cuánto vale atenderlos, frente a lo que cuestan las condenas al Estado por no hacerlo y dejarlos morir?.
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