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"Que Dios le bendiga esas manos, don Jairo"

AL FABRICANTE DE megapesebres nacido en Amagá una señora le dijo esta frase y así entendió que su destino estaba marcado por las escenas belenistas. Lleva casi 50 años fabricando la escena del Nacimiento de Jesús.

  • "Que Dios le bendiga esas manos, don Jairo" | Cortesía Esteban Pérez Restrepo | Aunque este año Jairo Franco no pudo lograr un acuerdo con las autoridades para instalar uno de sus pesebres en el Valle de Aburrá, logró que sus obras fueran acogidas en municipios como Guarne y Yarumal. Esta imagen corresponde al pesebre ubicado en el municipio de Yarumal, que tiene 263 figuras.
    "Que Dios le bendiga esas manos, don Jairo" | Cortesía Esteban Pérez Restrepo | Aunque este año Jairo Franco no pudo lograr un acuerdo con las autoridades para instalar uno de sus pesebres en el Valle de Aburrá, logró que sus obras fueran acogidas en municipios como Guarne y Yarumal. Esta imagen corresponde al pesebre ubicado en el municipio de Yarumal, que tiene 263 figuras.
19 de diciembre de 2010
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Cuando apenas tenía quince años, a Jairo Franco las manos le quedaron benditas, pues a esa edad hizo su primer pesebre y con él decoró su casa en Amagá.

Cuenta él que ese año -1962- marcó un relevo generacional en la familia, pues su abuela (ya fallecida), Carmen Fernández, se ganaba cada año el concurso de pesebres en su pueblo.

"Era la que mejor los hacía, como tenían cuerda, eso era toda una novedad", recuerda este antioqueño, que 48 años después es reconocido como el gran fabricante de belenes en Antioquia.

En esa primera ocasión, Jairo hizo un pesebre similar a los de su abuela, pero le introdujo una novedad que marcó el cambio: "en vez de cuerda de resorte, les puse cuerda con caucho".

Desde niño, las ovejitas, San José, María y el musgo cautivaron su alma. Vivir entre pesebres se le volvió una obsesión, "yo veía las figuras de mi abuela y las desarmada por dentro para ver cómo era que se movían".

En 1969, a Jairo, que era empleado de Coltejer, le dieron permiso de armar un pesebre gigante que se ubicó en las afueras de la factoría, en Itagüí. Narra que tuvo tal éxito, que lo convirtieron en el pesebrista de la fábrica.

Dice que gente de todo el Aburrá llegaba a admirar sus escenas. Y cada año se le asignaba la tarea de alegrar la Navidad de la textilera con sus pesebres gigantes dotados con movimiento.

Privilegiado
Por 30 años seguidos, en Coltejer, en diciembre, lo relevaban de su trabajo como controlador de calidad para que se dedicara a elaborar belenes. El último lo hizo en 1999, cuando se jubiló. Y con su salida, también murió la tradición en la compañía.

Pero Jairo, inquieto y consciente de la importancia de su obra, se fue con sus pesebres a otra parte. Y empezó a elaborar figuras cada vez más grandes.

Así se ha ido viniendo y sus escenas del nacimiento de Jesús se han visto en muchos pueblos antioqueños y en escenarios del Valle de Aburrá: hasta Itagüí, Guayabal, Bello, el Parque de la Luz y el cerro El Volador, entre otros, han llegado romerías a admirar su trabajo.

Este año, sus pesebres están en Guarne, Santa Fe de Antioquia y Yarumal. En esta última localidad está su pesebre insignia de 2010, una escena compuesta por 263 figuras de 80 centímetros, todas con movimiento electromecánico, en un área de 140 metros cuadrados, que son la sensación en este pueblo.

Jairo sueña con hacer, el año que viene, un pesebre de 500 figuras para un área de 300 metros, "y que sea itinerante, para ir de barrio en barrio en caravana llevándole esa alegría a la gente".

Espera que alguien le pare la caña para arrancar, de una vez, la construcción, pues el de Yarumal le tardó 4 meses la fabricación y 8 días seguidos, en jornadas de 20 horas, la instalación.

"Dios le bendiga esas manos don Jairo", le dijo una vez una señora. Eso le bastó a este hombre para disfrutar al máximo ese exótico oficio de fabricar pesebres, algo a lo que pueden dedicarse muy pocos en el mundo.

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