Sin lugar a dudas la seguridad democrática tuvo en estas elecciones una gran injerencia. Si bien en toda Colombia el 69,05 por ciento de los votantes se inclinaron por Santos y el 27,52 por ciento lo hicieron por Mockus, en los municipios de Antioquia la votación fue arrolladora, en particular en las localidades donde el conflicto armado ha sido más violento.
Esta situación explica porque en la subregión del Oriente antioqueño, en los municipios más golpeados por la guerrilla y los paramilitares, más del 90 por ciento de esas poblaciones salieron a votar por Santos.
De acuerdo con los resultados de la Registraduría, en municipios como Sonsón la votación por Santos fue del 90,58 por ciento; San Luis, 90,61 por ciento; Abejorral, 93,43 por ciento; Cocorná, 94,32; Granada, 92,52; y en Nariño, 95,24 por ciento y Argelia, 96,63; dos de los municipios que han tenido que soportar la guerra cruenta de los grupos armados, los porcentajes son bastante evidentes.
A estos se suman municipios del Occidente como Anzá (90,20 por ciento) y Caicedo (91,50 por ciento) y dos municipios del Suroeste también alcanzaron el 90 por ciento como fue Betania, 90,53 por ciento y Salgar, la tierra del Presidente Uribe, 93,18 por ciento, que contrario a los anteriores no han sido tan golpeados por la guerra interna de guerrillas y paramilitarismo. Otro municipio que también mostró una alta votación fue San Pedro de Urabá, (90,44 por ciento) a favor de Santos.
Los votos de Uribe
Antioquia se convirtió en la segunda región que más votación le aportó a la elección de Santos luego de Bogotá, con un 13,8 por ciento de la votación total de todo el país.
A ello se suma, asegura el gerente de la campaña en el departamento, Nicolás Echavarría, que en su mayoría se podría decir que esta es una votación para Uribe.
Antioquia también fue el departamento que mayor incremento presentó en todo el país, en la segunda vuelta, pasó de 855.000 a 1.225.000 votos.
Para Echavarría, efectivamente en las poblaciones antioqueñas, y en particular en las del Oriente más afectadas por el conflicto, había la voluntad de apoyar la seguridad democrática. "Porque han visto los resultados de una seguridad democrática consolidada".
Lo de Medellín también es interesante, se pasó de 303.597 votos en primera vuelta a 440.695 en segunda vuelta, superando en más del doble la votación de Antanas Mockus que alcanzó 176.728.
La votación por Santos, en Antioquia, alcanzó un 71,36 por ciento superando el promedio en el país, que fue de 69,05 por ciento.
Dónde perdió Santos
Sólo en un municipio antioqueño ganó Mockus: en Tarazá. En esta localidad el 63 por ciento fue a favor de Mockus y un 34,49 por ciento se fue para Santos.
Aunque en Valdivia, Caucasia y Cáceres, municipios del Bajo Cauca, que no han sido para nada ajenos a la violencia de este país, la votación fue muy pareja.
Para algunos esta situación se explica por las fuerzas del narcotráfico que permanecen en estas localidades y que en las elecciones impidieron que la gente votara por la seguridad.
En opinión de Echavarría, en estos municipios el programa de sustitución de cultivos ilícitos enfrenta a la población con las políticas de la seguridad democrática y las bandas armadas no permitieron votar.
A ello se suma que el año pasado se presentaron duros enfrentamientos y paros en Tarazá y Valdivia, en contra de la fumigación y la sustitución de cultivos ilícitos.
Dicha explicación también podría extrapolarse al departamento del Putumayo, pero sólo en parte. Allí, tanto en primera como en segunda vuelta el ganador fue Mockus.
De acuerdo con los datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil, Mockus ganó con el 55, 11 por ciento, seguido de Santos con un 40,42 por ciento, en este departamento.
Pero suena paradójico que el candidato del Partido Verde, basado en un discurso de la legalidad haya sido la opción, en una zona donde la ilegalidad es parte de la cotidianidad.
Para el investigador del Instituto de Ciencia Política, Andrés Mejía Vergnaud, muy seguramente no fue el discurso de Mockus el que capturó votantes sino el voto en contra de Santos y ante todo contra Uribe.
En El Putumayo, lo que afectó esta votación fue el desmonte de DMG.
"En este departamento las pirámides desplazaron el negocio más lucrativo del mundo: el narcotráfico. Y aunque no es posible asegurar cuáles fueron las razones de dicha votación, es presumible que esta haya sido", explica Mejía Vergnaud y aclara que "no creo que el mensaje de Mockus haya pegado en zonas como Putumayo y Tarazá, porque son zonas muy rurales y el discurso de él era muy abstracto".
La explicación podría ser, de un lado, que con el desmonte de las pirámides se fue al piso la economía de un departamento y por otra parte, en lo local, con la expansión de cultivos de coca en la zona del Bajo Cauca, los grupos armados ejercieron presión sobre la población para que tomaran decisiones.
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