Los saqueos en medio de un incendio que se activó en una bodega de plásticos e icopor en zona céntrica de Sincelejo reflejan la descomposición social y la indolencia en la que estamos.
No puede ser posible que mientras unos solidarios ciudadanos trataban de apagar el fuego, otros pillos burlaban el fuego para apoderarse del material que no había sido alcanzado por las llamas. Las autoridades no sabían si atender la emergencia por la conflagración, o perseguir a los delincuentes. La falta de solidaridad es más peligrosa, a veces, que el fuego voraz. No hay derecho.
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