Una bola de cristal de 32 mil luces, que desciende a la medianoche en el corazón de Times Square, en Nueva York, congrega a más de un millón de visitantes en medio de una celebración bulliciosa y colorida con la que se despide el año y se da la bienvenida al nuevo.
Quienes allí se congregan tienen la oportunidad de disfrutar de shows musicales, fuegos artificiales, espectáculos de globos y la lluvia de confeti hecha con los diminutos propósitos de cientos de neoyorquinos.
Si planea celebrar este año en la Gran Manzana, tenga en cuenta que puede adquirir el Times Square All Access Pass (un pase que le permite ingresar prácticamente a todos los sitios de entretenimiento, bares, discotecas y restaurantes), por 250 dólares por persona.
La otra novedad es que desde hace varios meses se prohibió fumar en esta zona de la ciudad, al igual que al interior de Central Park.
A la par con la celebración en Nueva York, otras capitales del mundo compiten por la fastuosidad en una fiesta que se caracteriza por los buenos propósitos, rituales y supersticiones, como comer una uva con cada campanada de las doce de la noche, muy tradicional en España; usar panties de color amarillo (en Colombia) o rojo (en varios países europeos), y la quema del muñeco de año viejo, que simboliza acabar con lo malo que sucedió.
Algunos de los eventos más grandes del mundo, además de Nueva York, se centran en Sidney, Valparaíso, Londres, Río de Janeiro y Roma.
Otras capitales como Hanoi, en Vietnam, recién comienzan a seguir esta costumbre de celebrar la cuenta regresiva para recibir el año nuevo, al estilo occidental. Este año lo harán por segunda vez.
Trafalgar Square, Piccadilly Circus, el Big Ben y por supuesto las orillas del río Támesis se convierten en los puntos de encuentro para la celebración de los ingleses.
Después del espectáculo de fuegos artificiales que tiene lugar sobre el río Támesis la fiesta continúa en cualquiera de los típicos pubs o discotecas hasta bien entrada la mañana.
Brindando con copas de 'champagne' y bebiendo vino blanco y vino caliente, los franceses se congregan sobre los Campos Elíseos para disfrutar del espectáculo de los fuegos artificiales.
Para los italianos un año no puede empezar bien si no se comen lentejas, que simbolizan monedas, y si no se obsequia a las mujeres con ropa interior roja, para la buena suerte. En Roma la fiesta se prende en la Plaza del Popolo, al son de conciertos que van desde lo clásico hasta el rock.
La rumba se enciende en el trópico, sobre todo en ciudades como Valparaíso, en Chile, y por supuesto en Río de Janeiro.
En ambos destinos las celebraciones se llevan a cabo en las playas gracias a que coincide con la estación de verano.
En Río, la se vuela desde temprano para las playas para celebrar la fiesta del Lemanjá, la diosa del agua, a la cual adoran lanzando al mar millones y millones de pequeñas velas flotantes. Y en Valparaíso, la pólvora es la protagonista de la bahía.
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