Los colegios forman de manera integral. Enseñan a los niños y jóvenes desde la matemática y el español hasta la ética y los valores.
Sin embargo, dentro de las tradicionales asignaturas sobresalen algunas áreas del conocimiento que pretenden desarrollar la creatividad, la imaginación y por qué no, sembrar la semilla para la formación de nuevos Fernando Botero, Shakespeare o Beethoven.
Como seguro lo suponen, estamos hablando de las artes en todas sus expresiones, actividades que además de dar un respiro al estudiante dentro de sus quehaceres académicos, complementan su formación.
Áreas necesarias
Es un hecho que las civilizaciones y sociedades más avanzadas del mundo y que han alcanzado mayor desarrollo tecnológico, científico y económico, también se caracterizan por poseer un alto nivel artístico.
Allí podemos dar cuenta de que el arte transmite valores y modelos al ser humano que son fundamentales en el desarrollo de todas sus capacidades.
Apoyados en la música y la pintura, las instituciones educativas fortalecen la escritura así como el lenguaje, método usado por el colegio Campestre La Colina, quienes al combinar las artes con los programas académicos apoyan a los chicos y chicas en temas como la comunicación, la escritura, la interpretación y la representación de sus ideas.
"Intentamos también que desde la experiencia lúdica que entregan las artes plásticas, la poesía o la música, ellos desarrollen sensibilidad, construyan conceptos, intercambien ideas y por último, hagan el ejercicio de pensar por sí mismos", manifestó Blanca Cecilia Castrillón, docente del programa Literarte en La Colina.
El arte posibilita nuevos escenarios y acciones que desarrollan esos talentos, en ocasiones escondidos, de los niños y jóvenes.
Aprenden igualmente a tener sentido de pertenencia, valorando el patrimonio cultural y artístico de su entorno, a saber que cada pintura, danza, obra de teatro tiene valor e importancia.
Reinos del intelecto
Los colegios coinciden en que la formación en artes, como lo recuerda Ricardo Ortega, vicerrector del Colegio Antares, es un potencializador de las competencias: este es el camino ideal para ayudar a desarrollar el hemisferio derecho del cerebro, facilitando así aprendizaje significativos.
No obstante, existe ese descubrimiento del disfrute de una obra maestra, esa mirada distinta, ese sentido de lo que es excelso y sublime.
Docentes sensibles
Cuando un tutor en artes va más allá de realizar manualidades y lleva al estudiante al descubrimiento del goce estético de las obras, en ese momento se están aprovechando las artes.
Ese goce estético se transfiere a los demás reinos del intelecto. Si aprende a escuchar buena música, esa experiencia estética se transmite al reino de la matemática o la filosofía y va a permitir al joven alcanzar cotas de realización creativa superior.
"El docente debe posibilitar otros escenarios que desarrollen en los estudiantes habilidades y talentos artísticos", concluyó Dora Estella Echeverri, coordinadora académica del Colegio San José de la Salle.
En conclusión, respetar la individualidad del estudiante, es preciso para que formen aquella sensibilidad artística, que él explore diferentes estilos y de esta manera encontrará la dimensión que más le gusta y el estilo que lo convertirá en un mejor profesional.
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