Cada comienzo de año le da media vuelta al mundo para levantar los brazos donde se le considera un ídolo.
Desde hace seis años, José Rodolfo Serpa se acostumbró a una cita obligada con lo efímero de la gloria y con la dicha de ser el mejor.
Malasia y el Tour de Langkawi se han convertido en lugar común y punto de mira para el pedalista sucreño de 32 años, quien en el 2012 se convirtió en doble campeón de una carrera que es muy bien paga.
¿Dónde está ahora y por qué?
“Me cncuentro en Italia, en Cosatto muy cerca de Milán, porque espero órdenes a ver si voy a estar en la clásica Coppi-Bártali o si me regresaré a Colombia. Estoy en la csa concentración del equipo al lado de la mamma, Rita una persona que nos cuida a todos los ciclistas del equipo”.
¿Qué tal fue esta nueva experiencia en el Tour de Langkawi, sobre todo cuando se convirtió en doble campeón?
“El país, la gente, sus costumbres y el clima ya los conozco. En Malasia hace calor, se corre al nivel del mar y me encuentro como en casa. Esta es una nación muy desarrollada, con un público fervoroso y amable”.
¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de Malasia?
“Lo exótico y lo nuevo que se ve cada año. Este es un país en el que me siento muy tenido en cuenta. El público me conoce, me sigue y pide autógrafos y fotos con la gente. La comida es picante por sus salsas y por eso estoy obligado a comer carnes blancas, arroz y pastas”.
¿Qué siente cada vez que sube a High Lands donde ha ganado cuatro veces?
“Me conozco el terreno en cada curva. Ventea mucho allí y las rampas que hay son muy duras; únicas. La carretera es ancha y el público del lugar anima mucho”.
¿Este año por qué lució chivera y una pinta diferente?
“Lo hice para cambiar un poco la imagen. El año pasado me presenté de bigote. Estos cambios son buenos y me animan”.
¿Qué sigue en su calendario de competencias internacionales?
“Estoy pendiente de lo que me diga mi equipo Androni, porque deseo llegar un poco más descansado al Giro de Italia al que tengo en la cabeza y no con tantas carreras como el año pasado. En el 2011, una bronquitis me dejó por fuera de la pelea”.
¿Qué continuará en el calendario?
“La Coppi-Bártali. Si no la corro entonces viajaré de vuelta a Colombia, para entrenar por vías santandereanas”.
¿Qué tal se la va con el técnico Gianni Savio?
“Los compañeros me dicen que ya son tantos años que nos conocemos de memoria. Son siete años de estar juntos en el Androni, con una gran amistad de por medio”.
Cuando estaba en la pista, era un corredor corpulento ¿Cuánto pesa hoy?
“Estoy en 66 kilos. Finalicé el Tour de Langkawi en 65 kilos. Esto me sirvió para convertirme en un buen escalador”.
¿A quién le debe esta transformación de ser pistero a rutero?
“Primero a José Julián Velásquez, con quien aprendí mucho en la pista. Después llegó la mano de Hernán Buenahora cuando me llevó al equipo de la Alcaldía de Cabimas. Luego surgió Gianni Savio con el Androni”.
¿Cómo anda la familia y dónde está?
“Mi gente está en Bucaramanga, allí permanece mi esposa Olinda con nuestros hijos Juan José y Matías, con quienes hablo todos los días por medio del Sky”.
¿Con qué se entretiene en Italia?
“Entrenando y escuchando la música de Diomedes Díaz. Soy fanático de sus ballenatos”.
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