No alcanzó a llegar a su casa a pesar de que vivía tan solo a dos cuadras de la I.E. Concejo de Itagüí, donde cursaba el grado décimo. Un sicario la esperaba a la salida y con cuatro disparos, que alteraron la noche del barrio y aceleraron la marcha de los colegiales, segó su vida y de paso la que crecía en su vientre desde hace cinco meses.
Eran las 7:03 p.m. del jueves, según el informe de la Policía, presente en el sitio a escasos minutos del ataque. Y desde entonces el calificativo de absurdo para el crimen y sentimientos de rechazo y temor han surgido en la familia, la comunidad estudiantil y habitantes del barrio Bariloche.
El rector del colegio, Carlos Taborda Serna, habló de ella como una joven discreta, amable y respetuosa; dentro del promedio en cuanto al desempeño académico, pero sin problemas disciplinarios.
La descripción tocó también a una hermana melliza, que era a la vez su compañera y amiga en las clases y quien la acompañaba cuando fue atacada.
"Es un acto para rechazar. No puede ser que cualquier diferencia se resuelva por medios violentos. Se agrava por tratarse de una mujer y más aún en estado de embarazo", señaló el educador, quien conocía a la menor desde hace cuatro años, cuando llegó a la institución como coordinador de disciplina.
"No deja de ser doloroso para una institución que al terminar el año, en vez de brindar alegría al padre de familia por los logros alcanzados por sus hijos, tenga que entregarle el cadáver de una joven que muere de manera inexplicable".
Temor por los disparos
A dos casas de la vivienda donde esperaban a la joven que salía de clase junto a su hermana, una vecina estaba jugando cartas en familia cuando sintió los disparos que la obligaron a cerrar la puerta.
Luego sonaron sirenas en la calle y los gritos buscando a su vecina para avisarle que su hija había sido herida y la llevaban al Hospital San Rafael II, donde murió producto de los cuatro disparos de revólver.
A pesar de lo ocurrido, esta habitante de la urbanización Altos de Bariloche, considera que ha sido un barrio tranquilo y mostró preocupación porque llegue la violencia al vecindario en el que los niños acostumbran a jugar en las calles.
Problemas pasionales
La hipótesis de un crimen por motivos pasionales está entre las consideraciones de las autoridades, en la investigación que se adelanta para establecer la responsabilidad del asesinato.
"De acuerdo a informaciones suministradas en el sitio por testigos presenciales de los hechos, una de las hipótesis que estamos estudiando implica que habría móviles pasionales en este crimen", señaló el comandante del Distrito Sur de la Policía Metropolitana, el coronel Ramiro Riveros Arévalo.
No obstante el oficial señaló que la información será evaluada en conjunto con la Fiscalía para su comprobación.
Según la versión, el rompimiento de una relación y el comienzo de una nueva podría ser la razón detrás del asesinato.
Sin embargo, defensores de los derechos humanos en Itagüí pidieron prudencia con esta afirmación.
Este crimen es el tercero que afecta a alumnos de la I.E. Concejo de Itagüí en el transcurso de dos años. Hace dos semanas fue asesinado también en la localidad otro estudiante de grado once al salir de la I.E Pedro Estrada.
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