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HISTÓRICO
Tatiana es puro coraje, pasión y valentía al volante
  • Tatiana es puro coraje, pasión y valentía al volante | Momentos en la vida de Tatiana Calderón, única mujer en el campeonato europeo Fórmula 3. FOTOS CORTESÍA JUAN MANUEL GARCÍA
    Tatiana es puro coraje, pasión y valentía al volante | Momentos en la vida de Tatiana Calderón, única mujer en el campeonato europeo Fórmula 3. FOTOS CORTESÍA JUAN MANUEL GARCÍA
Por OSWALDO BUSTAMANTE E. | Publicado el 12 de abril de 2014

Desde los seis años Tatiana ha estado metida entre grasa, gasolina, tuercas, cilindros, latas, llantas, motores y hombres.

Su hermana Paula y su papá Alberto fueron quienes tuvieron la culpa de ello. Ambos, sin querer, la indujeron a montar en karts a tan temprana edad.

Paula se la llevaba todos los fines de semana a una pista de alquiler de carritos chocones -pequeños karts-, por la 170, recuerda aún, en Bogotá. Allí se divertían y pasaban largos ratos montando los pequeños vehículos que, al final, se convirtieron en el primer contacto que Tatiana tuvo antes de hacerse piloto profesional de automóviles.

Lo raro es que nadie, en la familia y en su círculo de amigos, llegó a pensar siquiera que esa niña, tan poco dada a ser "brincona" y más bien calmada y formalita, fuera a terminar metida en un deporte hecho más a la medida de los hombres. Hoy es piloto de Fórmula F-3, escala previa a la F-1.

"Todavía no entienden cómo, cuando me pongo el casco, me transformo en un piloto agresivo, si fuera de la pista no mato ni a una mosca".

Alberto, quien no solo le regaló el primer kart y la primera moto que tuvo sino que solía enseñarle a desarmar carburadores y todo tipo de motores, también le permitía guiar su carro sentándola sobre sus piernas. Así aprendió a conducirlos, recuerdan padres e hijas.

Esfuerzo infructuoso
María Clara, la mamá, intentó, sin éxito, oponerse a que su hija menor se metiera en el mundo de los automotores. Su lucha fue infructuosa y aunque hoy reconoce que apoya todo lo que ella hace, no deja de sentir temor y demasiados nervios cada vez que Tatiana se monta en un bólido. Su orgullo es que es la única mujer colombiana que compite en un campeonato de Fórmula -FIA F3 European Championship-. "Una de sus primeras locuras".

La moto, una Yamaha PW 50, pequeñita, la heredó de Paula, a quien su papá se la había comprado para que lo acompañara en los paseos de fin de semana que hacía por la sabana de Bogotá, al lado de sus amigos, y antes del nacimiento de Tatiana.

Las hermanas siempre fueron unidas pese a la diferencia de edad entre ambas: siete años. "De pequeñas nunca jugamos juntas a las muñecas, pues cuando yo dejé de hacerlo, Tatiana apenas estaba empezando. Aunque, viéndolo bien, fueron pocos los años que jugamos con muñecas". Lo que más impulsaron fueron carritos y aviones, y hasta les dieron patadas a las pelotas de fútbol.

Pero fue tanta la inclinación por todo lo que tuviera que ver con automotores que, incluso, Alberto y María Clara optaron por meterlas a clases de conducción desde muy temprano.

Jugó tenis, practicó fútbol en el colegio, también golf en un club capitalino y hasta montó caballos -asistió a clases de equitación- antes de hallar su verdadera pasión: el automovilismo.

Hoy aún recuerda la emoción que le significó tener el primer kart, regalado por su padre. De la emoción, no pudo dormir esa noche. "Me pasé toda la tarde explorando lo que era, esperando a que llegara el fin de semana para poder ir a probarlo", cuenta.

Tatiana y Paula viven en Madrid, España, y, por lo general, siempre se les ve en las carreras.

"Admiro la dedicación y pasión con la que ella hace las cosas. A pesar de ser su hermana mayor, creo que ella tiene mucho que enseñarme, realmente es admirable lo que ha hecho y espero que llegue a la F-1 que es donde quiere estar", le augura.

Tatiana nunca contempló la necesidad de entrar a la universidad, porque, afirma, no ve cómo encontrar acción en un salón de clases.

"Me gradué del colegio Helvetia de Bogotá y desde entonces estoy 100 % dedicada a las carreras y no creo que vaya a ir a la universidad. Los estudios tendrán que esperar".

Y la verdad es que, como explican sus padres, por su mente solo corre la adrenalina de las carreras, lo tiene muy claro: es lo que quiere hacer, siempre ha necesitado acción en su vida.

Para nadie fue extraño entonces, que, desde muy temprano, ganara varios campeonatos nacionales, convirtiéndose en la primera mujer en hacerlo en el país.

"Luego nos aventuramos a competir afuera, primero en E.U., donde también fui la primera y única mujer que ha ganado el Stars of Karting de la costa Este -Campeonato Nacional de E.U.-, y luego en Europa antes de dar el salto a los monoplazas".

Bendita entre los hombres
Y pese al respaldo de familia, no ha sido fácil correr en un medio tan competido y que es básicamente masculino.

"De ahí que sea más meritorio lo que Tatiana hace. Tiene una entereza increíble. Nunca se desanima; lucha de tú a tú con ellos, siempre tira para adelante sin miedo alguno", destaca Carolina Ramírez, quien llegó al grupo al ver la necesidad de contar con una comunicadora que estuviera siempre atenta a los logros de la naciente automovilista.

"Algo importante en ella es que siempre busca representar bien al país cada vez que compite".

La deportista confiesa que por más que le guste que los hombres la traten como a un piloto más, siempre ha sido difícil encajar en un mundo donde son ellos quienes predominan. "Es difícil que te tomen en serio, y hacerte respetar se hace complicado".

Y va más allá. "Es difícil para un hombre aceptar que en este deporte las mujeres podemos ganarles, no les gusta y hacen hasta lo imposible para evitar que esto suceda. Yo, sin embargo, sigo en esa lucha de demostrarle al mundo que no importa a que género pertenezcas, lo importante es lo que demuestras en la pista, el talento que tienes".

Y así, lo que en un principio "fue una idea loca", como María Clara lo pensó en su momento, porque no aceptaba que, por encima del estudio, estuviera una diversión tan peligrosa, cuajó a tal punto que Tatiana se ha ganado el respeto en las pistas y no solo de sus rivales varones.

"Muchas mujeres están probando, como el caso de Tatiana, que desde los karts pueden competir y bien, así el número de ellas sea dramáticamente inferior al de ellos", resalta Luca Baldiserri, director de la FDA -Ferrari Driver Academy, un programa de jóvenes talentos de la escudería-, quien lleva años trabajando al lado de grandes pilotos, como Michael Schumacher, con quien lo hizo entre 2000 y 2006.

Los progresos de Tatiana han sido tan evidentes que sorprenden los conceptos de quienes han tenido la experiencia de manejar pilotos de cartel. "Su motivación y velocidad pura contra pilotos top europeos son convincentes". Palabras de Philippe Sinault, jefe del equipo Signature, con el que la colombiana emprenderá, la semana entrante, una nueva temporada, esta vez en la FIA F3 Europea conduciendo, por primera vez, un carro con los motores Renault.

Y mientras llega ese gran momento, Tatiana disfruta no solo de los carros de carreras, su kart y las pistas europeas, sino que degusta una buena pasta con salsa napolitana y queso parmesano -su mayor deleite-, o un partido del Real Madrid, del que es hincha desde cuando jugaba fútbol en su natal Bogotá, o asistir a un estadio de tenis para ver jugar a su ídolo Roger Federer.

Perfeccionista y disciplinada. Arriesgada y temeraria. Aventurera y ambiciosa. Optimista y rebelde. Así es Tatiana Calderón, ¡una colombiana bien verraca!