Ayer más parecía el Día de los taxis que el Día sin Carro. Una gigantesca mancha amarilla pintó gran parte de las principales vías de la ciudad.
En arterias como San Juan, Colombia, La Oriental y El Poblado fue notoria la cantidad de vehículos de servicio público, porque las empresas de buses también le apostaron a hacer uso de la libertad de frecuencias, pero muchos de ellos ingresaron al Centro con dos o tres pasajeros.
Para el taxista Juan Camilo Arango, el incremento del trabajo no fue tanto, por la cantidad de taxis que había prestando servicio, pues además de que se levantó el pico y placa muchos carros de otros municipios del Valle de Aburrá aprovecharon para venir a trabajar a Medellín.
En San Juan y, especialmente, en la avenida Colombia, buses y taxis formaron una larga fila en la circulación porque se habilitó un carril preferencial para quienes utilizaran la bicicleta.
Las ciclovías (la 30, San Juan y Colombia) prácticamente no tuvieron ninguna utilización, lo que demuestra la aún escasa cultura del uso de la bicicleta como medio de transporte.
En el metro, que se presagiaba iba a tener una gran afluencia, en la mañana transcurrió con relativa normalidad, sin que se vieran grandes filas ni aglomeraciones.
Sin embargo, quienes madrugaron, sintieron una ciudad diferente. No se escuchaban los pitos y el ruido de motores fue menos perceptible.
Particulares respondieron
Para resaltar que, ya sea por civismo o compromiso con la jornada y el medio ambiente o por obligación los propietarios de vehículos particulares atendieron el llamado y los dejaron en sus casas.
Muy pocos salieron en sus carros y optaron más bien por dejarlos en sus garajes y utilizar otros medios de transporte.
Otros madrugaron más de lo acostumbrado para llegar a su destino antes de que el reloj marcara las 6:00 de la mañana, hora señalada para iniciar la jornada del Día Social, Ambiental sin Carro.
Pero no faltaron los que hicieron caso omiso y por eso fueron sancionados con el comparendo pedagógico. Algunos trataron de justificar la omisión, pero igual se les hizo el parte.
Otros contribuyeron y de alguna forma le hicieron el quite a la restricción llevando el número mínimo de pasajeros (3).
Pero así como hubo unos corredores viales en los que la medida no se sintió tanto, en otros como la avenida del Ferrocarril, La 80 y Guayabal sí fue notaria la jornada: excelente circulación, poco ruido de pitos y de motores.
Podría decirse que fue una jornada exitosa por la respuesta de los particulares, pero seguramente después de que se haga el balance general, se revisará y se harán los ajustes necesarios.