Cuando el elefante le pise la cola al burro, el burro no es que vaya a gritar. Los instrumentos se encargarán del sonido. Así, si las gallinas aletean, se escuchará en directo, con los instrumentos de viento.
Es que los que representan a los animales son esos que los músicos están tocando, ahí debajo de la pantalla. En el escenario del Teatro Metropolitano, donde están acostumbrados a tocar. Lo distinto son los animales que se mueven, en sincronía.
El carnaval de los animales es literal. Sonará la obra, que compuso con ese nombre el francés Camille Saint-Saëns, interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Universidad Eafit. Y una historia con figuras animadas se proyectará en el fondo. Una aventura de animales digitales, caracterizados especialmente para representar, en un cuento animado, la obra del francés. Todo conjugado casi perfecto.
"Obviamente es un reto, pero yo creo que somos capaces -dice la maestra Cecilia Espinosa, quien dirige la Orquesta -. Uno es un ser diferente todos los días y a veces el pulso varía".
Están emocionados. La experiencia es nueva para los músicos, nueva para los que la animaron, y nueva para el público. Añade la maestra: "Es maravillosa, estábamos en mora. Yo creo que esto nos abre una cantidad de puertas. Va a ser una cosa muy atractiva, no solamente para los niños, sino también para el público adulto que va a gozar de esta experiencia".
Los dibujos están inspirados en el siglo XIV e interactúan con la música a través de la pantalla. Son 23 minutos de animación de alta calidad (cinco en 3D), en la que 16 personajes contarán la historia en los 14 movimientos que componen El carnaval.
En vivo
Casi que funciona al revés. "Resulta que en el cine hay un proceso muy bonito, que es la música, y siempre se vive en un proceso cerrado", expresa David Herrán, director creativo de la spin off Tezio-Eafit, grupo que hizo la animación.
Lo que quisieron, añade él, es mostrar ese proceso, pero a puerta abierta. La Orquesta musicalizará el video, en vivo, buscando que todo funcione acoplado. Que cuando el grillo pianista virtuoso toque su piano, suene espléndido. Claro que llevan un buen rato trabajando. Casi récord: cinco meses. Y han ensayado varias veces.
"Es algo para divertir. Ante todo entretener". Por eso tiene que ver con la formación de público. "Actualmente es muy complicado mantener a un niño cautivado", añade David. Los dibujos, de seguro, le tendrán la mirada en la pantalla, aunque, "es un concepto muy limpio, que no le quita fuerza a la Orquesta".
El Rey León le lee un libro al Leoncito. Suena la música y un elefante se mueve por el fondo blanco, casi en puntillas. Es un elefante que sabe bailar. No como la gallina aquella.
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