Este es como el cuento aquel de al caído caerle. El día antes, Bradley Wiggins (Sky) había anunciado que estaba enfermo y que trataría de recuperarse de una gripa que no le ha permitido rendir lo esperado en el Giro de Italia.
Para infortunio de él y de su equipo, ayer fue otro día de perros en la corsa rosa: frío, lluvia de salida hasta la llegada en Treviso. Una jornada infame para la práctica del pedal, sobre 134 kilómetros.
Panorama desolador para el capitán del Sky, quien arrastra sus penas en una competencia que no le ha perdonado ni media: los despistes, el ceder tiempo, la presión de sus rivales y las burlas de la prensa italiana.
Pero las penas del Sky, de tener enfermo a su capitán, se hacen menos dolorosas con la actuación de Rigoberto Urán, tercero en la general, a 2.04 del líder Vincenzo Nibali (Astaná) y Sergio Luis Henao, casilla 11, a 5.06, incluso por encima del mismo Wiggins, quien cayó del cuarto al puesto 13 en la general, a 5.22 del excampeón de la Vuelta a España.
"Bradley sufre una afección respiratoria que ha repercutido en su salud. Anoche tenía una evaluación de los médicos y ellos serán los que tomen una determinación final. Brad dice que quiere seguir en carrera. Ahora el equipo estará para Urán, quien anda en buena forma para luchar por el podio", anotó David Braisfold, mánager del Sky, al sitio cyclingnews.com
Esas eran las caras del equipo británico, porque en la carretera, en medio de un aguacero acompañado de granizo, además del drama persecutor de Wiggo y su gente -le dejaron seis de sus compañeros-, la victoria fue del también británico Mark Cavendish (Omega), quien ajustó 103 victorias de la Unión Ciclista Internacional y la tercera en este Giro. Rumbo a la gran historia del pedal.
La alta montaña se avisora en la lluvia, con Urán ungido comandante del Sky. El líder Nibali habla del paisa; Evans se hace el sordo, y los que esperan son los Alpes, a ver quiénes se salvan y quiénes serán los caídos.
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