Colombia "no hace nada sin que lo sepa y lo promueva Estados Unidos", por lo que las denuncias de Bogotá sobre la presencia de las Farc en territorio venezolano son una política conjunta contra Caracas, afirmó este martes en Washington el embajador venezolano ante la Casa Blanca.
En un encuentro con medios de comunicación, el embajador Bernardo Álvarez recordó que desde hace años ambos países acusan a Caracas de "albergar" a terroristas en su territorio, pero "sin ninguna prueba real" en las manos.
En opinión del diplomático, lo que hizo el presidente colombiano, Álvaro Uribe, al presentar el pasado jueves en la Organización de Estados Americanos (OEA) pruebas de la presunta presencia de las Farc y del Eln en Venezuela fue "irracional", "triste" y la sesión extraordinaria un "circo mediático".
También cuestionó la veracidad de las pruebas, el momento en el que se enseñaron en público y la finalidad que se perseguía.
Álvarez aseguró que "todo este conflicto con Colombia es estresante y complicado", pero que Venezuela "no se va a meter en el conflicto interno" del país vecino, ni considera que la militar sea la opción adecuada para solucionarlo, sino más bien la política.
El embajador se declaró "asombrado" por el momento en que se presentaron las pruebas, pues se produjeron poco después de que el presidente electo de Colombia, Juan Manuel Santos, diera señales para una eventual mejora de las relaciones con Caracas, y Venezuela también se mostrara abierta a esta posibilidad una vez el líder colombiano, Álvaro Uribe, abandone el poder el 7 de agosto.
"Había un proceso de acercamiento en los últimos meses. Era claro que había que esperar al nuevo Gobierno" de Colombia, dijo, antes de acudir a la OEA, pero el Gobierno colombiano "dio una patada a la mesa para romperla", lamentó.
También sugirió que las pruebas se presentaron justo dos meses antes de que se celebraran elecciones en Venezuela.
Después de las palabras positivas de un lado y de otro, lo que ocurrió en la OEA "no es la manera de proceder", sostuvo Álvarez, pues las denuncias aparecieron "de repente de la nada".
En este contexto, Venezuela se ha puesto "en alerta roja" por temor a un posible ataque "en los próximos días" contra su territorio.