Al drama de perderlo todo por la avalancha de la quebrada La Picacha, a los Mejía Palacio, del barrio Las Violetas, se les sumó el dolor y la incertidumbre por la desaparición del segundo hijo de la familia, Camilo, de 20 años de edad, a quien la borrasca lo arrebató del baño de su casa y se lo llevó aguas abajo.
En la carrera 88 con la calle 31DA, el llanto de Beatriz, su madre, se confundía con la algarabía que se formó después de la creciente, por la presencia de dos centenares de personas que con palas sacaban el lodo que penetró a varias viviendas y retiraban los troncos que el agua arrumó en el sitio, y que alcanzaban una altura de casi tres metros.
"Mi hijo es vigilante. Había organizado el uniforme porque entraba a trabajar a las seis de la tarde, se estaba bañando en medio del aguacero y cuando vio que el agua se devolvía por el sifón trató de sacarla, y en ese momento lo sorprendió la caída del muro de la parte de atrás de la casa y la fuerte corriente se lo llevó", manifestó Beatriz, quien no resistió más en pie y se desmayó sostenida en los brazos de dos vecinas.
Un aguacero, que comenzó a eso de las 2:50 p.m. y se extendió por un poco más de una hora, azotó ayer el occidente de Medellín y desbordó dos quebradas: La Picacha, que anegó centenares de viviendas en los barrios La Playita, La Pradera, Los Alpes, Las Violetas, Las Mercedes y la vereda Aguas Frías; y la Ana Díaz, que inundó vías, casas y sótanos en el Velódromo.
Según testigos, en la carrera 88 con la calle 31B, la borrasca de La Picacha se llevó un automóvil que estaba estacionado en sus riberas.
De igual forma, en un parqueadero en frente de la Universidad de Medellín, arrastró, unos metros, un bus de Rionegro que acababa de dejar a varias personas que asistieron a un evento del Centro de Formación Cristiana, el cual se llevó a cabo en el teatro de ese claustro.
En la carrera 84 con la 31A, Belén Los Alpes, Luz Elena Ruiz lamentaba la pérdida de sus máquinas de confección y de todos los enseres de su hogar. "Aquí hicieron un relleno para un parqueadero de buses. En el Municipio nos dijeron que nos arreglarían una curva que nos dejaron, pero no lo hicieron y nosotros fuimos los que pagamos esa intervención que le realizaron a la quebrada", denunció.
La emergencia no solo dejó en la ruina a varias familias sino que también terminó con la alegría de algunas primeras comuniones que se celebraban en Los Alpes y Las Violetas.
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