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“La inflación solo se acercaría al 3% hacia mediados de 2028”, reveló el gerente del BanRep

Leonardo Villar advirtió que la inflación seguirá por encima de la meta, cuestionó el gasto público y alertó por la fuerte apreciación del peso colombiano.

  • El gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, en la 60 Convención Bancaria organizada por Asobancaria en Cartagena. FOTO: Cortesía.
    El gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, en la 60 Convención Bancaria organizada por Asobancaria en Cartagena. FOTO: Cortesía.
hace 39 minutos
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El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, lanzó una de las principales advertencias económicas durante el arranque de la Convención Bancaria, que se realiza en Cartagena: Colombia todavía está lejos de recuperar una inflación compatible con la meta de 3%.

Villar reconoció que, durante sus seis años al frente del Emisor, el país no ha logrado cumplir plenamente con el objetivo principal de llevar la inflación alrededor de esa meta. Y, según las expectativas del mercado y los modelos del equipo técnico del Banco, el regreso a ese nivel podría tardar más de lo previsto. “Desafortunadamente, ello podría seguir sucediendo para finales de 2026 e incluso para el año venidero”, señaló.

El gerente explicó que, aunque en 2027 se espera una reducción importante de la inflación, esta solo se acercaría al 3% hacia mediados de 2028. Esta advertencia llega en un momento en el que la inflación volvió a tomar fuerza después de haber avanzado significativamente en su proceso de convergencia.

Lea más: Inflación recibe con freno al nuevo gobierno: 6,03% en julio

Tasas de interés y política monetaria, ¿qué dijo Villar?

Villar recordó que entre 2021 y 2024 el Banco de la República mantuvo una política monetaria restrictiva, con tasas de interés superiores a las consideradas neutrales para el mediano y largo plazo. Esta estrategia fue similar a la aplicada por otros bancos centrales de América Latina y del mundo para enfrentar las presiones inflacionarias posteriores a la pandemia.

El resultado fue una reducción significativa del costo de vida, ya que la inflación pasó de un máximo de 13,4% en el primer trimestre de 2023 a un mínimo de 4,8% en junio de 2025. “Esto es una reducción de más de 8,5 puntos porcentuales en poco más de dos años”, destacó Villar.

Sin embargo, Colombia comenzó a apartarse de la tendencia regional durante 2025. Mientras en otros países la inflación siguió bajando y alcanzó niveles compatibles con sus respectivas metas, en Colombia el descenso se frenó.

Durante 2026, además, la inflación recibió un nuevo impulso alcista de más de un punto porcentual y llegó a niveles cercanos al 6% en junio y julio, aproximadamente el doble de la meta del Banco de la República.

A esto se sumó otro problema, el desanclaje de las expectativas de inflación. Es decir, la expectativa de inflación a dos años, medida mediante la encuesta a analistas del Banco de la República, había caído a mediados de 2025 por debajo de 3,5%. Sin embargo, subió a 4,7% a comienzos de 2026.

Aunque posteriormente bajó, en agosto los analistas todavía esperaban una inflación cercana al 4,2% dentro de dos años, por fuera del rango admisible alrededor de la meta del Emisor.

Villar cuestiona el salario mínimo y el gasto público

Para el gerente del Banco de la República, una de las explicaciones centrales de la persistencia de la inflación está en las políticas económicas adoptadas por el Gobierno Nacional durante el último año y medio. En particular, señaló dos factores: el fuerte incremento del salario mínimo y la expansión fiscal.

Villar recordó que en 2025 el salario mínimo aumentó cerca de 6 puntos porcentuales por encima de la inflación observada. Para 2026, el incremento fue mucho más pronunciado: alrededor de 17 puntos porcentuales por encima de la inflación.

A esto se sumó, según el gerente, “la agresiva política de expansión fiscal” que llevó el déficit primario a máximos históricos que calificó de insostenibles.

El gerente reconoció que esas decisiones tienen efectos positivos en el corto plazo. Además, el aumento de los salarios y el mayor gasto público impulsan la demanda interna, favorecen la actividad económica y pueden contribuir a reducir el desempleo.

De hecho, los últimos datos del Dane muestran una tasa de desempleo de 8% en junio, mientras que el PIB creció 3,5% durante el segundo trimestre de 2026, por encima de las expectativas de buena parte de los analistas. “Estos resultados en materia de crecimiento del empleo y del PIB son favorables desde muchos puntos de vista”, reconoció Villar.

El problema, explicó, es la forma en que se está produciendo ese crecimiento.

Entérese: Déficit fiscal, inflación y demanda: las razones detrás del aumento en 75 puntos básicos en tasas del BanRepública

“Excesos de demanda interna” preocupan al Banco de la República

Para Villar, el crecimiento reciente no responde a una expansión equilibrada y sostenible de la economía, sino a “excesos de demanda interna a todas luces insostenibles”.

En el segundo trimestre de 2026, la demanda interna creció 11,8% en términos reales, según las cifras citadas por el gerente. Una parte importante de ese incremento estuvo impulsada por el consumo público, que aumentó 11,5% real.

El riesgo, según el Banco de la República, es que una expansión fiscal basada en un fuerte crecimiento del gasto puede generar efectos positivos inicialmente, pero posteriormente elevar la deuda pública y obligar a realizar ajustes que terminan afectando el crecimiento y el empleo.

Además, cuando la demanda interna crece mucho más rápido que la producción nacional, aumenta la presión sobre los precios y se dificulta el trabajo del Banco de la República para controlar la inflación.

El efecto también se traslada al sector externo, porque una demanda interna fuerte aumenta las importaciones. En ese orden, durante el primer semestre de 2026, el valor en dólares de las compras externas del país aumentó casi 14%, mientras que el déficit comercial llegó a US$8.248 millones, un récord para un primer semestre.

El peso colombiano se ha apreciado más de 18%

Otro de los puntos centrales del discurso de Villar fue la fuerte apreciación del peso colombiano. La tasa de cambio cerró el día anterior a su intervención en $3.090 por dólar, más de 18% por debajo del nivel registrado al comienzo de 2026.

El gerente enfatizó que, a diferencia de lo ocurrido en 2025, esta vez la apreciación del peso no puede explicarse simplemente por una depreciación generalizada del dólar frente a otras monedas.

Durante 2026, el peso también se apreció más de 18% frente al euro y en porcentajes similares frente a monedas de países como Chile y Perú.

Según Villar, el problema para Colombia es que un peso demasiado fuerte reduce la competitividad de los exportadores y dificulta que los productos nacionales compitan con bienes importados.

Villar puso un ejemplo: los sectores transables enfrentan una desventaja importante porque los salarios por hora de trabajadores de baja calificación aumentaron cerca de 28% en pesos, al considerar tanto el incremento del salario mínimo como la reducción de la jornada laboral.

Pero medido en dólares, el aumento supera el 50% como consecuencia de la apreciación del peso frente a la moneda estadounidense.

En contexto: ¿El precio dólar podrá bajar de los $3.000 en Colombia? Esto dicen los analistas

¿Por qué se está fortaleciendo tanto el peso?

La explicación planteada por Villar tiene un elemento paradójico, ya que el fuerte déficit fiscal puede estar contribuyendo a la apreciación de la moneda. En principio, un déficit fiscal podría generar presiones devaluacionistas. Sin embargo, Colombia conserva acceso a los mercados internacionales de financiamiento debido a su historial de pago de obligaciones financieras.

Villar cuenta que el Gobierno puede emitir bonos en mercados internacionales y los inversionistas extranjeros también pueden comprar títulos de deuda pública denominados en pesos. En ambos casos entran capitales al país, aumenta la oferta de dólares y se genera presión para que el peso se aprecie.

A esto se suma la mejora reciente en la percepción de riesgo del país, asociada, según Villar, a los anuncios del nuevo Gobierno sobre un eventual proceso de ajuste fiscal y una política económica más favorable al sector privado.

Cuando los inversionistas extranjeros aumentan su interés por Colombia, deben convertir recursos externos en pesos para invertir en el país, lo que también presiona a la baja el precio del dólar.

El gerente agregó otro elemento, cuando las presiones inflacionarias provocadas por el déficit fiscal o los aumentos del salario mínimo obligan al Banco de la República a mantener tasas de interés elevadas frente a las internacionales, también se fortalece el atractivo de los activos colombianos.

Además, mencionó la obligación establecida por el Gobierno anterior para que los fondos de pensiones trasladaran al país una parte importante de sus inversiones en el exterior, aumentando la oferta de divisas.

La tasa de cambio real cayó 33% desde 2022

Villar hizo una precisión en relación con la tasa de cambio al decir que el problema no es únicamente el dólar barato, sino el comportamiento de la tasa de cambio real.

Según explicó, utilizando los índices de precios al consumidor como deflactores, la tasa de cambio real alcanzó un máximo en el segundo semestre de 2022 y desde entonces ha caído 33%. En julio de 2026 llegó a niveles similares a los mínimos históricos observados hace cerca de 15 años.

En términos sencillos, la tasa de cambio real permite medir la relación entre los precios de los bienes y servicios que se producen y consumen internamente y aquellos que compiten internacionalmente.

Cuando los precios de los bienes y servicios no transables aumentan con mayor fuerza, como puede ocurrir por una expansión fiscal o aumentos elevados del salario mínimo, la tasa de cambio real tiende a caer.

Para Villar, esto explica parte del deterioro de la competitividad que enfrenta actualmente la economía colombiana. Y advirtió que el problema no se resuelve bajando artificialmente las tasas de interés o aplicando una política monetaria expansiva. “Una mayor inflación haría que la tasa de cambio real se redujera aún más”, sostuvo.

El Banco de la República mantendrá una política cautelosa

Villar defendió el esquema de inflación objetivo con flotación cambiaria como el mejor marco de política monetaria para Colombia. A su juicio, las decisiones futuras deberán ser cautelosas y orientadas a garantizar que la inflación vuelva a converger hacia la meta.

El gerente también reconoció que la apreciación del peso tiene un efecto favorable en el corto plazo sobre la inflación, porque abarata los productos importados. De hecho, esa apreciación probablemente ha moderado parte de las presiones inflacionarias provenientes del mayor gasto público y de los incrementos salariales.

Sin embargo, ese alivio tiene un costo en términos de competitividad. Por eso, Villar insistió en que la política monetaria por sí sola no es suficiente. El país necesita un ajuste fiscal y una política de gasto y salarios compatibles con una inflación baja y estable. “El ajuste fiscal y el compromiso del gobierno con política de gastos y salarios acordes con una inflación baja y estable, es indispensable”, afirmó.

La coordinación entre el Gobierno y el Banco de la República, agregó, será determinante para conseguir que la inflación baje sin generar desequilibrios adicionales sobre la tasa de cambio real y la capacidad productiva.

Villar consideró que los anuncios del nuevo Gobierno sobre un proceso de ajuste fiscal podrían contribuir significativamente a ese objetivo.

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¿Qué dijo Villar sobre los bancos y el crédito?

En la parte final de su intervención, el gerente del Banco de la República se refirió directamente al sector financiero. Reconoció que la política monetaria restrictiva ha tenido un costo para los establecimientos de crédito. Las altas tasas de interés necesarias para enfrentar la inflación elevaron los costos de fondeo y las tasas de los créditos para los clientes a niveles superiores a los deseables en el largo plazo.

Ese escenario también deterioró los indicadores de cartera y aumentó los gastos asociados con provisiones y castigos. Durante 2024 y 2025, estos efectos provocaron pérdidas importantes para un número considerable de intermediarios financieros.

“Resulta muy positivo constatar, sin embargo, que el sistema ha logrado mantener en todo momento indicadores de solvencia muy por encima de los mínimos requeridos por la regulación”, señaló.

Además, durante 2026 se ha observado una recuperación notable de las utilidades en la mayor parte de las entidades financieras.

Bre-B ya mueve millones de transacciones

El otro gran mensaje de Villar al sector financiero estuvo relacionado con el sistema de pagos inmediatos interoperable Bre-B. El gerente destacó la consolidación de esta infraestructura, desarrollada mediante un trabajo colaborativo entre el Banco de la República y las entidades financieras.

De acuerdo con las cifras presentadas durante la Convención Bancaria, la semana anterior había cerca de 250 entidades financieras participantes, alrededor de 36 millones de clientes registrados y un promedio cercano a 7 millones de transacciones diarias.

Además, el valor promedio de esas operaciones rondaba los $150.000, lo que, según Villar, demuestra que Bre-B ya tiene una presencia importante en las transacciones cotidianas de los colombianos.

El desafío ahora será garantizar la escalabilidad del sistema y ampliar los casos de uso. Villar señaló que el Banco de la República ya trabaja con las entidades financieras en nuevas funcionalidades. “Los beneficios se encuentran a la vista”, dijo al agradecer la participación del sistema financiero en lo que calificó como un gran proyecto público-privado.

La reforma pensional también estuvo en el discurso

Villar se refirió al concepto emitido por la Corte Constitucional sobre la reforma pensional. El gerente señaló que el Banco de la República todavía estaba revisando el anuncio, pero reiteró la disposición de la entidad para cumplir las funciones que le asigna la ley en la administración del fondo correspondiente.

Explicó que esta función está relacionada con el mandato institucional del Banco de actuar como agente fiscal del Gobierno y que el Emisor seguirá avanzando de acuerdo con las decisiones que adopte la Corte Constitucional.

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