La exconsejera de la Presidencia, Eva Ferrer, reveló detalles del comportamiento de Verónica Alcocer en la Casa de Nariño y la señaló de liderar una presunta banda que hacía viajes clandestinos a Venezuela transportando drogas, además de una red de tráfico de armas.
Las explosivas acusaciones las realizó en diálogo con la revista Semana, donde la mano derecha de la ex primera dama acusó a Alcocer de actuar como la cabeza articuladora de una red con intereses económicos y políticos, utilizando piezas clave según su conveniencia.
Una de las denuncias de Ferrer sobre Alcocer es la de vuelos clandestinos a Venezuela. Según la española, en la administración de Gustavo Petro se utilizaron los aviones oficiales asignados a la primera dama para realizar viajes altamente confidenciales al vecino país gestionados por su asistente Carolina Plata.
Según la conversación con el medio mencionado, en enero de 2023 se habrían ingresado 2,5 millones de dólares en efectivo destinados a la campaña de su primo Mario Fernández Alcocer.
“Parece que los viajes de Venezuela han sido una cosa muy clandestina... Manel me explica que traen 2,5 millones (de dólares)... ese dinero, entre otras cosas, es para pagar la campaña del primo”, declaró Ferrer en entrevista con la directora de esa revista.
La exconsejera señaló que existen testimonios e imágenes sobre el traslado de estupefacientes a bordo de dichos vuelos. “Parece que hay fotos de Verónica descendiendo del avión con maletas grises en las que dentro había droga y había movimiento de capital de allá a aquí y de aquí a allá” y mencionó a Manuel Grau como uno de los conocedores de esas operaciones.
Ferrer también señaló a la exprimera dama de estar relacionada con una red de tráfico de armas, pues la española le relató a la revista que recibió llamadas advirtiéndole que el entorno de Alcocer estaba relacionado con tráfico de armas e intermediarios italianos como Enrico Romagnoli.
“En el momento que me dicen: ‘Eva, estás loca, que aquí hay tráfico’, me ubican; es por haber hablado de los italianos... A mí cuando me dicen: ‘Tú estás loca, quieres que te peguen un tiro’; sí, es tráfico de armas”, contó Ferrer.
La exasesora de Alcocer detalló que, tras recibir aquellas llamadas de advertencia y entender la gravedad de lo que estaba sucediendo, decidió esconderse durante dos meses por temor a ser víctima de un atentado.
En ese esquema de tráfico de armas señaló directamente a los empresarios e intermediarios italianos Enrico Romagnoli y Fabio Mascialino como figuras centrales. La española los conoció en su residencia en Barcelona durante una comida donde se sostuvieron reuniones privadas a las que ella no tuvo acceso. Posteriormente, estos mismos intermediarios reaparecieron en Colombia dentro del círculo de Xavier Vendrell y Manuel Grau.
Ferrer subrayó ante el medio que estos intermediarios, además de pagar alojamientos de lujo y gastos personales a Verónica Alcocer en hoteles, actuaban directamente como testaferros de Alcocer y Grau.
Inclusive, uno de ellos, Romagnoli, acompañó a Verónica Alcocer en viajes oficiales a Suecia y en diversos eventos en Colombia. Ferrer destacó que la presencia de Romagnoli y Grau en Suecia coincidió con las gestiones para la adquisición de los aviones de combate Gripen para las Fuerzas Militares colombianas.
“Yo sé que Enrico acompaña a Suecia a Verónica. Bueno, entonces aquí ya empiezas a ver que esto es un entorno”, subrayó Ferrer, agregando que estas gestiones paralelas causaron indignación en el entonces embajador Guillermo Reyes, quien se molestó al notar que existía una “fiesta” o entramado de negocios no oficiales en el que no había participado, pero en el que pretendían involucrarlo.
De acuerdo con Ferrer, parte del capital que ingresaba a través de Manuel Grau y los intermediarios italianos se canalizaba hacia el pago de bodegas digitales en redes sociales.
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