Mientras Macri intenta nuevas condiciones en el préstamo del Fondo Monetario, los ajustes y la inflación se sienten en la calle.
El presidente Mauricio Macri se enfrenta ahora a una investigación de la Fiscalía de su país por solicitar el crédito al Fondo Monetario Internacional. FOTO
afp
En las verdulerías de Buenos Aires los precios de los alimentos se cambian todos los días. Se escriben y se borran de las pizarras con velocidad. Lo que se pagaba la semana pasada por un kilo de tomate hoy alcanza para la mitad y las frutas importadas, como el banano, son un lujo. En la calle no se habla de otra cosa y derraman culpas en una economía inestable, una moneda que no deja de perder valor (solo en lo que va corrido del año el dólar ha doblado su precio) y un Gobierno que ha perdido credibilidad.
El presidente Mauricio Macri reconoció al iniciar esta semana que Argentina vive una verdadera emergencia. Lo repitió dos veces con particular énfasisantes de anunciar que reduciría su gabinete a la mitad –ahora solo tendrá diez ministerios– y que la obra pública y la inversión social se verán drásticamente afectadas. Además, llegarán impuestos a las exportaciones y un apretado ajuste para reducir a cero el déficit fiscal en 2019.
Insistió en que en buena medida su mandato ha tenido que...