La antigua Mesopotamia, hoy llamada Irak, vive una crisis humanitaria tal, que en los últimos dos años 36.245 civiles fueron heridos y 18.802 asesinados. Tan cruel es esta última cifra reportada ayer por la Organización de Naciones Unidas (ONU), que equivale a eliminar la población de un municipio antioqueño como Nariño, o a tres veces la de Belmira, o a seis veces la de Concepción.
La ONU no dice cuántos civiles cayeron por las balas de las fuerzas de seguridad iraquíes y de sus aliados. Pero sí atribuyó la mayoría de los homicidios al grupo terrorista Estado Islámico (EI), cuyas acciones son tan demenciales que el alto comisionado de ese organismo para los derechos humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, ha formulado dos peticiones concretas: