Argentina cambió ayer al presidente del Banco Central, en un movimiento sorpresivo, justo cuando el país negocia con el Fondo Monetario Internacional (FMI) una ampliación del acuerdo alcanzado en junio por 50.000 millones de dólares y en medio de una huelga general.
Luis Caputo, quien ocupó el cargo desde junio, anunció su renuncia mientras el presidente Mauricio Macri se encontraba en Nueva York para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas y buscar alianzas con inversionistas que permitan atender la crisis que vive su país.
Caputo fue reemplazado por el hasta ahora viceministro de Economía, Guido Sandleris, un economista que ha trabajado para el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Cuenta con trayectoria académica y pasó por el FMI. El nuevo encargado del Banco Central es cercano al ministro de Economía Nicolás Dujovne, quien desde Nueva York lo elogió como una “persona brillante, preparada para ejercer este cargo con una enorme solvencia” y se mostró confiado en que con su gestión “comencemos a ganarle la batalla a la inflación” que hasta agosto acumula 24,3%.
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