“Somos el único país donde una persona viene, tiene un bebé, y ese bebé es esencialmente ciudadano de los Estados Unidos”, fue la declaración del presidente de Estados Unidos Donald Trump al medio digital Axios. A una semana de las elecciones legislativas, abrió el debate sobre la eliminación del llamado derecho de suelo que otorga que los hijos de residentes nacidos en el país, incluso ilegales, la nacionalidad.
Esta garantía está consignada en la decimocuarta enmienda de la Constitución de Estados Unidos, adoptada hace 150 años, la cual señala que “toda persona nacida o naturalizada en los Estados Unidos, y sujeta a su jurisdicción, es ciudadana”.
La idea de Trump sería, a través de un decreto presidencial, eliminar esta condición. Una posibilidad que ha sido cuestionada por varios expertos en derecho constitucional como el profesor de Harvard Laurence Tribe, quien expresó a través de Twitter que si el derecho de suelo pudiera ser removido de esta forma “entonces la Constitución entera podría ser borrada”.
El doctor en derecho internacional y profesor de la Universidad de Medellín, Pedro Piedrahita, explica que el derecho de suelo es un principio del derecho internacional y, contrario a lo que afirma el mandatario estadounidense, muchos países lo consideran en su ordenamiento jurídico. Solo en el continente lo aplican Canadá, México, Argentina, Colombia, entre otros (ver recuadro).
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