El homenaje del mundo político y social español al concejal vasco del PP Miguel Ángel Blanco se ha visto enturbiado al cumplirse veinte años desde su asesinato a manos de los terroristas de ETA.
El 10 de julio de 1997 activistas de ETA secuestraron a Blanco, concejal de la localidad vasca de Ermua, de 29 años, y su cuerpo agonizante con dos disparos en la cabeza apareció dos días más tarde en un bosque, después de que el gobierno rechazara las exigencias de la banda terrorista.
La sociedad española vivió en vilo ese ultimátum y desde el primer momento salió a la calle para reclamar a ETA que no cumpliera su amenaza y, tras la noticia del asesinato, llenó las calles y plazas del país para expresar su repulsa y rechazo a los etarras.