Francia vivió este sábado una nueva jornada de protestas contra el encarecimiento de la vida, con manifestaciones en distintas ciudades y disturbios que dejaron más de 270 personas detenidas, según el Ministerio del Interior.
La movilización, impulsada por una convocatoria difundida en redes sociales bajo el lema “Amarillos y Jóvenes”, congregó a estudiantes, trabajadores, agricultores, profesores, jubilados y activistas que exigieron cambios económicos y políticos al gobierno del presidente Emmanuel Macron.
Las estimaciones sobre la participación variaron. Los organizadores calcularon que 800.000 personas se manifestaron en todo el país, mientras las autoridades reportaron unas 550.000. Por su parte, el sindicato CGT cifró la asistencia en alrededor de 500.000 personas.
Las consignas “Abajo el sistema”, “Tomamos la Bastilla” y “Macron dimisión” expresaron el descontento de los participantes, en una movilización que también retomó las reivindicaciones de los ‘chalecos amarillos’, cuyas protestas de 2018 y 2019 estuvieron relacionadas con el aumento de los impuestos a los combustibles y el costo de vida.
El incremento del precio de la gasolina, en un contexto marcado por la guerra en Oriente Medio, se sumó a las preocupaciones por la inflación y los salarios. “A finales de mes ya no me queda nada; los precios suben, pero los salarios no. No podemos más, nos ahogamos”, manifestó Franck, un funcionario que participó en una concentración en Guéret, en el centro de Francia.
La convocatoria también coincidió con las protestas estudiantiles que comenzaron a finales de septiembre en centros educativos de zonas periféricas del norte de París. Las primeras manifestaciones estuvieron relacionadas con la falta de profesores y el deterioro de las instalaciones, pero posteriormente incorporaron reclamos por la desigualdad, la inversión pública y las condiciones de la educación.
París, Lyon y Marsella, entre las ciudades afectadas por los disturbios
Aunque la marcha autorizada en París avanzó por el recorrido previsto entre la plaza de la República y la plaza de Clichy, antes de su inicio se registraron enfrentamientos entre manifestantes enmascarados y agentes de seguridad. La policía respondió con gases lacrimógenos y un cañón de agua, después de que algunos participantes lanzaran objetos y prendieran fuego a vehículos.
Durante la jornada también se desarrollaron concentraciones no autorizadas en distintos puntos de la capital, incluidos los Campos Elíseos, los alrededores del Museo del Louvre y zonas cercanas al Palacio del Elíseo, sede de la Presidencia francesa. Algunos grupos intentaron aproximarse a este último lugar, pese a las restricciones establecidas por las autoridades.
Ante el aumento de los incidentes, las fuerzas de seguridad desplegaron la CRS 8, una unidad especializada en disturbios urbanos. Al caer la tarde, periodistas de la AFP reportaron incendios de papeleras y automóviles, además de saqueos de establecimientos comerciales en el centro de París.
En Lyon, una oficina de turismo situada en la plaza Bellecour fue saqueada e incendiada. Los enfrentamientos entre grupos violentos y la policía dificultaron las labores de los bomberos, mientras se reportaban daños en otros comercios.
En Marsella, manifestantes forzaron las puertas del ayuntamiento y entraron brevemente en el vestíbulo, donde ocasionaron daños y realizaron pintadas. Durante los hechos, un busto de Marianne, símbolo de la República francesa, fue derribado y sufrió desperfectos. También se reportaron daños en establecimientos comerciales y una comisaría de la policía municipal.
El alcalde de Marsella, Benoît Payan, cuestionó los ataques en declaraciones a BFMTV: “Es inaceptable utilizar este tipo de reivindicaciones para entrar, romper y destruir el cemento que nos une como nación”. El mandatario calificó a los responsables de los disturbios como “tontos útiles de la extrema derecha” y señaló que sus acciones refuerzan los argumentos políticos relacionados con la inseguridad.
En Lille también se registró una irrupción en el ayuntamiento. Por su parte, las autoridades investigan un incendio que afectó la fachada de un edificio universitario en Ruán como un posible acto criminal.
Los incidentes se extendieron a otras localidades, entre ellas Rennes, Toulouse, Angers, Tolón y Caen. En esta última ciudad se denunciaron saqueos, grafitis en edificios públicos y daños a vehículos policiales. En Tolón, dos agentes resultaron heridos por proyectiles, según las autoridades locales.
Un manifestante perdió una mano durante la intervención policial
Uno de los hechos más graves de la jornada ocurrió en Saint-Étienne, en el centro de Francia, donde un manifestante perdió una mano tras la explosión de una granada lanzada por las fuerzas de seguridad. Una fuente cercana al caso confirmó el hecho a la AFP, aunque no precisó el tipo de artefacto utilizado.
El incidente se produjo en medio de la discusión sobre el uso de material antidisturbios. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, había advertido que la policía podría utilizar granadas aturdidoras ante disturbios urbanos. Su uso había sido restringido durante las protestas estudiantiles después de que un joven perdiera una mano.
Los hechos evocaron las movilizaciones de los ‘chalecos amarillos’ de 2018 y 2019, durante las cuales los enfrentamientos y las actuaciones policiales provocaron lesiones graves, incluidas pérdidas de ojos entre algunos manifestantes. Aquellas protestas comenzaron por el rechazo a un aumento previsto del impuesto a los combustibles y terminaron convirtiéndose en un movimiento más amplio contra las políticas económicas del gobierno.
Para esta jornada, el Ministerio del Interior movilizó a 10.000 policías y gendarmes en todo el territorio francés, de los cuales 5.000 fueron destinados a París. El primer ministro, Sébastien Lecornu, tenía prevista una reunión de la célula interministerial de crisis para evaluar la situación.
“No nos dejaremos intimidar. Nadie impondrá su agenda política por la violencia”, afirmó Lecornu, quien denunció una “violencia de intensidad extrema” y acusó al partido de izquierda radical La Francia Insumisa, liderado por Jean-Luc Mélenchon, de estar detrás de la movilización.
La disputa política aumenta a seis meses de las elecciones presidenciales
Las protestas se desarrollaron en un contexto de tensiones políticas, cuando faltan seis meses para las elecciones presidenciales en las que Francia elegirá al sucesor de Macron. La convocatoria reunió a sectores con diferentes posiciones ideológicas, unidos principalmente por el malestar ante el costo de vida y la pérdida de poder adquisitivo.
Mélenchon, dirigente de La Francia Insumisa y aspirante a la Presidencia, participó en la cabecera de la marcha de París. El político destacó el carácter pacífico de numerosas concentraciones y cuestionó la cobertura televisiva de los disturbios. En declaraciones anteriores, sostuvo que “todo se está desarrollando con calma” en las manifestaciones.
La líder ultraderechista Marine Le Pen, también aspirante a la Presidencia y ubicada entre las figuras mejor posicionadas en los sondeos, responsabilizó a la izquierda radical por los hechos violentos. “La extrema izquierda tomó de nuevo como rehén las reivindicaciones sociales legítimas”, afirmó.
Le Pen también acusó a Mélenchon de “legitimar la violencia” y de buscar “precipitar al país en el caos”. Jordan Bardella, dirigente de su partido, Agrupación Nacional, calificó a los responsables de los disturbios como «profesionales del caos» y sostuvo que los actos violentos perjudican las demandas sociales.
La movilización había ganado respaldo desde comienzos de septiembre, después de la difusión de un video en TikTok que convocaba a recuperar el impulso de los ‘chalecos amarillos’. Un sondeo de Elabe publicado a mediados de septiembre indicó que dos tercios de los franceses apoyaban el regreso de ese movimiento.
El gobierno busca aprobar un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros
La jornada de protestas coincidió con las negociaciones del gobierno para conseguir la aprobación parlamentaria de los presupuestos de 2027. El proyecto contempla un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros, equivalentes a unos 60.780 millones de dólares, con el objetivo de sanear las finanzas públicas.
En los días previos a las manifestaciones, Lecornu había anunciado medidas para responder a parte de las preocupaciones ciudadanas. Sin embargo, las movilizaciones evidenciaron que persiste el descontento por el costo de vida, los precios de los combustibles y la capacidad de los salarios para cubrir los gastos cotidianos.
La combinación de reivindicaciones económicas, reclamos estudiantiles y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad dejó al gobierno ante un nuevo desafío político, mientras el país se prepara para la campaña presidencial de 2027.
Bloque de preguntas y respuestas:
- 1. ¿Por qué están protestando los franceses contra el gobierno de Emmanuel Macron?
- Las manifestaciones se originaron por el aumento del costo de vida, el encarecimiento de los combustibles, la inflación y la pérdida de poder adquisitivo. También se sumaron reclamos estudiantiles por las condiciones educativas y la inversión pública.
- 2. ¿Cuántas personas fueron detenidas durante las protestas en Francia?
- El Ministerio del Interior informó de más de 270 detenidos en todo el país durante la jornada de protestas del sábado 17 de octubre de 2026.
- 3. ¿Qué ciudades de Francia registraron disturbios durante las manifestaciones?
- París, Lyon, Marsella y Lille estuvieron entre las ciudades más afectadas. También se reportaron incidentes en Ruán, Rennes, Toulouse, Angers, Tolón y Caen.