En la noche del domingo, junto al Museo del Louvre, tras un discurso en el que inspiró a la mayoría de los franceses con sus alusiones a las máximas que orientaron la crucial revolución de dicho país en 1789 —libertad, igualdad, fraternidad—, el presidente electo Emmanuel Macron invitó al escenario a la que es tal vez la persona más importante en su vida, Brigitte Trogneux, 25 años mayor que él.
Solo estando de la mano con ella fue que recibió la ovación de miles de parisinos que enarbolaban pequeñas banderas de Francia. “¡Bibi! ¡Bibi!”, empezaron a aclamar a la próxima primera dama por su apodo. En seguida llegaron más familiares y amigos cercanos de la pareja. No era un cuadro homogéneo: el entorno del nuevo presidente del país se veía diverso...