La violencia en México ha llegado hasta extremos que traspasan toda cotidianidad. Hasta usar el transporte terrestre entre ciudades eleva el riesgo de encontrar delincuencia organizada haciendo redadas.
Para la muestra, un bus de la empresa Autobuses de Oriente (ADO), fue interceptado en la madrugada del jueves 19, aunque solo hasta ayer se conoció el suceso gracias al portal web mexicano Debate e Infobae.
Según las primeras informaciones, un grupo de individuos asaltó el vehículo que se dirigía a la ciudad de Oaxaca, atravesando un tronco en la carretera entre las localidades de El Amate y Mata Alta en el estado de Veracruz.
A continuación, los delincuentes llevaron el bus hacia un paraje desolado cercano a Tierra Blanca, donde violaron a todas las mujeres. Varios de los pasajeros hicieron llamadas a la policía local, pero esta no respondió entonces y cuando adelantó un operativo tardío, por supuesto, no pudo encontrar a los sospechosos.
Impunidad y corrupción
Mientras esto ocurre, medios locales e internacionales recuerdan las palabras del gobernador de dicho estado, Javier Duarte, quien aseguró que “en Veracruz sólo roban frutsis y pingüinos (dulces y helados)”, en un discurso en octubre de 2014.
Los hechos desmienten estas afirmaciones. Máxime si los acontecimientos del jueves no fueron los únicos. El pasado 27 de diciembre un hecho similar tuvo lugar en cercanías a la ciudad de Coatzacoalcos, Veracruz, cuando varios asaltantes interceptaron otro bus de ADO, despojaron a los pasajeros de sus pertenencias y violaron a una menor de 17 años.
“Cuando un Estado asiste a un debilitamiento generalizado de sus instituciones, y el predominio de grupos políticos corruptos, la vía que empieza a ser usada es la extralegal y la del crimen. México vive un compadrazgo entre las autoridades y la delincuencia. Esto impide que el país solucione su problemática. Y a eso se le suma el vecino del norte como un arma de doble filo, porque la cercanía conlleva asuntos como el tráfico de armas, el narco y toda una economía criminal”, explicó a este diario Diego Cediel, docente de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana.
Indignación ante el Papa
En medio de la delincuencia, corrupción e inseguridad que impera en México, y considerando el aumento de la criminalidad en Argentina, el Papa Francisco hizo un presunto llamado a evitar una “mexicanización” de su nación natal. En una supuesta carta enviada a Gustavo Vera, diputado de Buenos Aires, este agrega: “estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”.
El gobierno de México dijo el lunes que enviará una nota diplomática al Vaticano para expresar su preocupación por dicha misiva. Mientras tanto, medios de todo el país tratan el asunto como una polémica.
En diálogo con EL COLOMBIANO, Germán Sahid, docente de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, consideró que “de ser ciertas las palabras del Papa, se trata de un error diplomático, porque habló solo como argentino y se olvidó de los millones de católicos mexicanos. Eso no excluye que tiene razón en lo que dijo”.