Varios días de combates cerca a la ciudad histórica de Palmira, dejan por el momento un suspiro de descanso a quienes valoran la historia y promueven su conservación. El Estado Islámico, en su campaña de destrucción contra los testimonios del pasado de la humanidad, no ha logrado completar con éxito la ofensiva contra dicho lugar.
Aunque los ataques contra Palmira tomaron por sorpresa al Ejército de Asad hace seis días, este logró responder y avanzar contra los terroristas, que buscaban devastar la ciudad fundada dos milenios antes de Cristo y que llegó a su esplendor durante los siglos I y II d.C.
Fue precisamente el régimen sirio el encargado de calmar las alarmas ayer, asegurando que la zona está fuera de peligro. “El grupo terrorista sufrió grandes pérdidas en hombres y pertrechos en esa zona y en el campo petrolero de Arak”, aseguró la agencia oficial siria de noticias, Sana.
Asimismo, una fuente militar local explicó, bajo anonimato, que las fuerzas oficialistas expulsaron al Estado Islámico del lugar y que continúan avanzando en la región central de Siria, hecho por el cual las ruinas incluidas en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco están a salvo por el momento.
Asimismo, informó que la aviación del régimen sirio efectuó decenas de bombardeos contra los yihadistas, que huyeron por el desierto que rodea Palmira, y en su retirada dejaron atrás más de 20 milicianos muertos.
A nivel humanitario, tal como afirmó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, la noticia es tranquilizadora dado que entre jueves y viernes el EI asesinó a al menos 49 personas, entre ellas nueve menores de edad y cinco mujeres, en las localidades de Al Ameriya y Al Sujna, ambas próximas a Palmira.
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