Se cumple un mes y dos días desde que los españoles acudieron a las urnas a decidir sobre la futura legislatura y, más aún, el futuro gobierno. No obstante, la incertidumbre política es cada vez mayor, puesto que todavía no hay acuerdos entre los partidos para determinar quién será el próximo mandatario.
El gobernante Partido Popular de Mariano Rajoy ve borroso el camino a la continuidad. Logró 123 de 350 escaños del Congreso de los Diputados, ente que decide sobre este asunto. Tiene cerca al partido Ciudadanos, liderado por Albert Rivera, que logró 40 puestos. También pactó en el pasado con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que obtuvo 6 curules, aunque esa posibilidad es mucho más remota.
De esta forma, si bien el rey Felipe VI le ofreció la postulación, Rajoy la declinó ayer argumentando que se presentará ante el Congreso cuando tenga los apoyos necesarios. “Hay que intentar hacer gobiernos que no sean sólo una suma de números, sino que tenga una cierta coherencia”, afirmó en rueda de prensa, según dijo Efe.
De la otra orilla, una iniciativa tiene temblando los cimientos del oficialismo. Pablo Iglesias, líder de Podemos, propuso unir fuerzas con el tradicional Partido Socialista Obrero Español (Psoe), presidido por Pedro Sánchez. Entre ambas bancadas suman 132 escaños, lo que sería insuficiente, pero tienen una ventaja: El resto de grupos políticos en el nuevo Congreso son o independentistas o de izquierda. De asegurar —lo cual es probable—, el apoyo de estos, obtendrían 181 votos y gobernaría en el próximo lustro una coalición de izquierdas.
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