A Catalina y a Sandra* les prometieron que se podían ganar hasta 100 millones de pesos en solo tres meses. Lo único que tenían que hacer era viajar a Aruba y trabajar ocho horas diarias como damas de compañía en un bar ubicado en San Nicolás, la única ciudad de la isla donde es legal ejercer la prostitución y que está ubicada en el extremo opuesto a las playas de catálogo y a los hoteles de lujo.
A Sandra, la oferta se la hizo una amiga de una amiga con la que a veces salía a “hacer las vueltecitas”, que supuestamente ya había estado en Aruba y había traído un buen botín. Le sonó el negocio. Aunque es enfermera de profesión y tiene tres hijos, llevaba cuatro meses sin trabajo cuando le hicieron la propuesta. Pensó que con esos 100 millones podía...