El viernes pasado viajé a Bogotá. Nos embarcaron en un vuelo una hora más tarde de la programada, el nuestro lo habían cancelado.
Ya en el avión, nos dimos cuenta de que eran dos vuelos los acumulados. Claro que quien cargó con la culpa fue la línea aérea. Ya en el avión, salimos hacia la cabecera de la pista, listos para arrancar fuimos informados que por congestión en El Dorado debíamos regresar a plataforma.
Al llegar a esta nos informaron que había sido un error, que podíamos despegar. La torre de control de El Dorado estaba descontrolada.
Llegamos a Bogotá, debimos esperar unos veinte minutos en la pista de carreteo porque no había sitio para desembarcar, al cabo de este tiempo, seguimos, pero al fin nos dejaron cerca al terminal internacional.
Otros veinte minutos en espera de los buses que nos recogieron para llevarnos al Puente Aéreo.
El sábado, para el regreso, llegamos con suficiente tiempo al Puente Aéreo. El vuelo nuestro lo habían cancelado, los vuelos estaban represados porque una de las pistas estaba en mantenimiento. Otra vez pensamos que era falla de la empresa transportadora. La hora de salida sería dos horas más tarde.
Llamé al hijo que debía viajar con otra empresa desde El Dorado, lo mismo para ellos, también una pista estaba en mantenimiento. Nosotros llegamos al José María Córdova a las diez de la noche, el hijo a la una de la mañana.
¿A quién se le puede ocurrir hacerle mantenimiento a una pista, en un aeropuerto congestionado y en pleno fin de semana de puente? A la Aeronáutica Civil Colombiana, por supuesto.
Pero es más. El futuro de los vuelos será mucho más caótico: en la licitación para la construcción de los nuevos terminales estaba estipulado que el ganador del contrato debía presentar, dentro de los seis meses siguientes, una alternativa para el terminal actual. Se presentó y se demoraron tres años para decidir la demolición del actual, con torre de control incluida. Ya están para entregar el muelle internacional, sigue la demolición del actual con la torre de control que está en todo el centro de El Dorado.
¿Se va a quedar por unos tres años sin torre de control? Si ahora es un caos ¿qué nos va a pasar cuando tumben el actual?
No han firmado el acuerdo final con el contratista, no han sacado la licitación para la nueva torre de control. ¿Será que los pilotos van a volar a ojo?
Pero no es lo único; la veintiséis, la única vía para El Dorado, no está terminada, falta un kilómetro para tener un acceso rápido al aeropuerto. Caos en el aire, caos en el terminal, caos en las pistas y caos en la capital. Además, desastre en la torre de control.
Y como todos los vuelos tienen que pasar por Bogotá, la cosa será de magnitud nacional, mucho más grave de como está pasando ahora.
Exagerando un poquito, para ir de Barranquilla a Cartagena hay que llegar a Bogotá, bajarse, cambiar avión y ahí sí, viajar a Cartagena.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8