Trópico en todo su esplendor: Colombia posee 85 ecosistemas generales y más de 8.000 específicos. Una diversidad que ayuda a explicar la cantidad de vida que alberga.
Eso revela el primer Mapa de Ecosistemas Continentales, Costeros y Marinos a escala 1:100.000 revelado por el Ideam y el Ministerio del Medio Ambiente.
Contiene la información de coberturas 2005-2009, dice Uriel Murcia, investigador del Instituto de investigaciones amazónicas Sinchi.
Para el viceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Pablo Vieira Samper “es un producto de máxima importancia para la toma de decisiones y fundamental para todos los sectores, que se convierte en un instrumento de gran ayuda para definir la Estructura Ecológica y para la aplicación de las Políticas Públicas”.
Será básico en la planeación estratégica de crecimiento verde, en palabras de Omar Franco Torres, director del Ideam.
El mapa revela que existen 26 ecosistemas marinos naturales y 1 transformado; 26 continentales e insulares naturales y 9 transformados; 15 acuáticos naturales y 1 transformado. Muchos están intactos pero una buena cantidad está siendo transformado de manera preocupante.
En la Amazonia, que comprende 42% del territorio continental, están bien conservados en general, aunque con mucha presión dice Murcia. “Es de las menos intervenidas, alrededor del 10% de los sistemas han sido transformados”.
Se tienen identificados 39 tipos de coberturas, hay herbazales en sabanas y páramos, ecosistemas de bosques andinos y una amplia participación del bosque húmedo tropical. También ecosistemas únicos como la caatinga, un ecosistema de bosques “sobre arenas blancas en lo que es el nororiente de Guainía y Vaupés”.
Son muy singulares, únicos, muy frágiles y susceptibles a deterioro si cambian las coberturas. Y aunque están lejos de carreteras, sobre ellos recaen las miradas mineras por recursos como el oro y el uranio.
La Amazonia se caracteriza por una sinergia entre bosques y agua. “Cerca de 8 millones de hectáreas, el 16% son ecosistemas acuáticos”, dice Murcia.
La región no se concibe sin agua. “El Sinchi hizo un análisis para ver cuánto de las áreas de rondas hídricas y nacimientos tienen procesos de transformación de esas coberturas y nos dio cifras preocupantes: al 2002 eran 930.000 hectáreas; al 2007 fueron 1.060.000 y al 2012 fueron 1.152.000.”.