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La Playa de Belén y su maravillosa arquitectura

Un sello postal de otras épocas, un punto de referencia para los campesinos circundantes y un ocasional destino turístico no prefabricado. Aunque de momento solo lo visitan algunos pocos nacionales y uno que otro extranjero. Foto: Julio César Herrera.

  • Sus calles empedradas pero transitables, la uniformidad, al parecer más espontánea que pactada, de sus casitas blancas con ventanas, puertas y balcones rojos, y flores por doquier, convierten este destino en algo único en nuestro país. Foto: Julio César Herrera.
    Sus calles empedradas pero transitables, la uniformidad, al parecer más espontánea que pactada, de sus casitas blancas con ventanas, puertas y balcones rojos, y flores por doquier, convierten este destino en algo único en nuestro país. Foto: Julio César Herrera.
  • Este destino es perfecto para conocer un increíble panorama y la belleza colonial con la que cuenta este pueblo. Desde este mirador se pueden tomar magníficas fotos de La playa de Belén y disfrutar de esta inigualable vista. Foto: Julio César Herrera.
    Este destino es perfecto para conocer un increíble panorama y la belleza colonial con la que cuenta este pueblo. Desde este mirador se pueden tomar magníficas fotos de La playa de Belén y disfrutar de esta inigualable vista. Foto: Julio César Herrera.
  • Un lugar diferente a la gran ciudad. Sus habitantes no han abandonado su aire de campesinos ni su forma de vivir al ritmo de las horas y no de los segundos. Foto: Julio César Herrera.
    Un lugar diferente a la gran ciudad. Sus habitantes no han abandonado su aire de campesinos ni su forma de vivir al ritmo de las horas y no de los segundos. Foto: Julio César Herrera.
  • Un lugar diferente a la gran ciudad. Sus habitantes no han abandonado su aire de campesinos ni su forma de vivir al ritmo de las horas y no de los segundos. Foto: Julio César Herrera.
    Un lugar diferente a la gran ciudad. Sus habitantes no han abandonado su aire de campesinos ni su forma de vivir al ritmo de las horas y no de los segundos. Foto: Julio César Herrera.
  • Sus calles empedradas pero transitables, la uniformidad, al parecer más espontánea que pactada, de sus casitas blancas con ventanas, puertas y balcones rojos, y flores por doquier, convierten este destino en algo único en nuestro país. Foto: Julio César Herrera.
    Sus calles empedradas pero transitables, la uniformidad, al parecer más espontánea que pactada, de sus casitas blancas con ventanas, puertas y balcones rojos, y flores por doquier, convierten este destino en algo único en nuestro país. Foto: Julio César Herrera.
  • Sus calles empedradas pero transitables, la uniformidad, al parecer más espontánea que pactada, de sus casitas blancas con ventanas, puertas y balcones rojos, y flores por doquier, convierten este destino en algo único en nuestro país. Foto: Julio César Herrera.
    Sus calles empedradas pero transitables, la uniformidad, al parecer más espontánea que pactada, de sus casitas blancas con ventanas, puertas y balcones rojos, y flores por doquier, convierten este destino en algo único en nuestro país. Foto: Julio César Herrera.
  • Este destino es perfecto para conocer un increíble panorama y la belleza colonial con la que cuenta este pueblo. Foto: Julio César Herrera.
    Este destino es perfecto para conocer un increíble panorama y la belleza colonial con la que cuenta este pueblo. Foto: Julio César Herrera.
  • Sus calles empedradas pero transitables, la uniformidad, al parecer más espontánea que pactada, de sus casitas blancas con ventanas, puertas y balcones rojos, y flores por doquier, convierten este destino en algo único en nuestro país. Foto: Julio César Herrera.
    Sus calles empedradas pero transitables, la uniformidad, al parecer más espontánea que pactada, de sus casitas blancas con ventanas, puertas y balcones rojos, y flores por doquier, convierten este destino en algo único en nuestro país. Foto: Julio César Herrera.
  • Un lugar diferente a la gran ciudad. Sus habitantes no han abandonado su aire de campesinos ni su forma de vivir al ritmo de las horas y no de los segundos. Foto: Julio César Herrera.
    Un lugar diferente a la gran ciudad. Sus habitantes no han abandonado su aire de campesinos ni su forma de vivir al ritmo de las horas y no de los segundos. Foto: Julio César Herrera.
  • Un lugar diferente a la gran ciudad. Sus habitantes no han abandonado su aire de campesinos ni su forma de vivir al ritmo de las horas y no de los segundos. Foto: Julio César Herrera.
    Un lugar diferente a la gran ciudad. Sus habitantes no han abandonado su aire de campesinos ni su forma de vivir al ritmo de las horas y no de los segundos. Foto: Julio César Herrera.
  • Sus calles empedradas pero transitables, la uniformidad, al parecer más espontánea que pactada, de sus casitas blancas con ventanas, puertas y balcones rojos, y flores por doquier, convierten este destino en algo único en nuestro país. Foto: Julio César Herrera.
    Este destino es perfecto para conocer un increíble panorama y la belleza colonial con la que cuenta este pueblo. Desde este mirador se pueden tomar magníficas fotos de La playa de Belén y disfrutar de esta inigualable vista. Foto: Julio César Herrera.
    Un lugar diferente a la gran ciudad. Sus habitantes no han abandonado su aire de campesinos ni su forma de vivir al ritmo de las horas y no de los segundos. Foto: Julio César Herrera.
    Un lugar diferente a la gran ciudad. Sus habitantes no han abandonado su aire de campesinos ni su forma de vivir al ritmo de las horas y no de los segundos. Foto: Julio César Herrera.
    Sus calles empedradas pero transitables, la uniformidad, al parecer más espontánea que pactada, de sus casitas blancas con ventanas, puertas y balcones rojos, y flores por doquier, convierten este destino en algo único en nuestro país. Foto: Julio César Herrera.
  • Sus calles empedradas pero transitables, la uniformidad, al parecer más espontánea que pactada, de sus casitas blancas con ventanas, puertas y balcones rojos, y flores por doquier, convierten este destino en algo único en nuestro país. Foto: Julio César Herrera.
    Este destino es perfecto para conocer un increíble panorama y la belleza colonial con la que cuenta este pueblo. Foto: Julio César Herrera.
    Sus calles empedradas pero transitables, la uniformidad, al parecer más espontánea que pactada, de sus casitas blancas con ventanas, puertas y balcones rojos, y flores por doquier, convierten este destino en algo único en nuestro país. Foto: Julio César Herrera.
    Un lugar diferente a la gran ciudad. Sus habitantes no han abandonado su aire de campesinos ni su forma de vivir al ritmo de las horas y no de los segundos. Foto: Julio César Herrera.
    Un lugar diferente a la gran ciudad. Sus habitantes no han abandonado su aire de campesinos ni su forma de vivir al ritmo de las horas y no de los segundos. Foto: Julio César Herrera.
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