<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

La Bastilla no quiere escribir su última página

Los libreros de La Bastilla han sufrido los efectos de la cuarentena, pues ya muy poca gente les dan prioridad a los libros.

  • Los días se hicieron más largos para los libreros de La Bastilla. Las horas se miden por la cantidad de libros vendidos: a veces son cuatro, o tres, incluso uno o ninguno. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    Los días se hicieron más largos para los libreros de La Bastilla. Las horas se miden por la cantidad de libros vendidos: a veces son cuatro, o tres, incluso uno o ninguno. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
  • El Centro Comercial del Libro y la Cultura abrió sus puertas en 1991 para acoger a los libreros informales que, contra el sol y la lluvia, ofrecían sus productos en el Parque Berrio y la Plazuela Uribe Uribe. Fue el primer lugar de trabajo bajo techo para muchos. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    El Centro Comercial del Libro y la Cultura abrió sus puertas en 1991 para acoger a los libreros informales que, contra el sol y la lluvia, ofrecían sus productos en el Parque Berrio y la Plazuela Uribe Uribe. Fue el primer lugar de trabajo bajo techo para muchos. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
  • Para muchos usuarios el miedo a un contagio es más fuerte. Si bien en el centro comercial no se ha detectado ningún foco, algunos son reacios y prefieren comprar libros por internet en grandes plataformas. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    Para muchos usuarios el miedo a un contagio es más fuerte. Si bien en el centro comercial no se ha detectado ningún foco, algunos son reacios y prefieren comprar libros por internet en grandes plataformas. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
  • La pandemia redujo la llegada de clientes y ralentizó el proceso de transformación. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    La pandemia redujo la llegada de clientes y ralentizó el proceso de transformación. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
  • Los libreros la han pasado mal durante la pandemia. Tratan de salvar sus negocios con domicilios y no pierden la esperanza que algún día todo vuelva a la anormalidad en sus ventas. Foto Manuel Saldarriaga Quintero.
    Los libreros la han pasado mal durante la pandemia. Tratan de salvar sus negocios con domicilios y no pierden la esperanza que algún día todo vuelva a la anormalidad en sus ventas. Foto Manuel Saldarriaga Quintero.
  • Los días se hicieron más largos para los libreros de La Bastilla. Las horas se miden por la cantidad de libros vendidos: a veces son cuatro, o tres, incluso uno o ninguno. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    Los días se hicieron más largos para los libreros de La Bastilla. Las horas se miden por la cantidad de libros vendidos: a veces son cuatro, o tres, incluso uno o ninguno. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
  • El Centro Comercial del Libro y la Cultura abrió sus puertas en 1991 para acoger a los libreros informales que, contra el sol y la lluvia, ofrecían sus productos en el Parque Berrío y la Plazuela Uribe Uribe. Fue el primer lugar de trabajo bajo techo para muchos. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    El Centro Comercial del Libro y la Cultura abrió sus puertas en 1991 para acoger a los libreros informales que, contra el sol y la lluvia, ofrecían sus productos en el Parque Berrío y la Plazuela Uribe Uribe. Fue el primer lugar de trabajo bajo techo para muchos. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
  • Para muchos usuarios el miedo a un contagio es más fuerte. Si bien en el centro comercial no se ha detectado ningún foco, algunos son reacios y prefieren comprar libros por internet en grandes plataformas. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    Para muchos usuarios el miedo a un contagio es más fuerte. Si bien en el centro comercial no se ha detectado ningún foco, algunos son reacios y prefieren comprar libros por internet en grandes plataformas. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
  • La pandemia redujo la llegada de clientes y ralentizó el proceso de transformación. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    La pandemia redujo la llegada de clientes y ralentizó el proceso de transformación. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
  • De boca de los venteros salen palabras aciagas, que anuncian tiempos de crisis: pandemia, cierre, contagios. Y la pesadilla, dicen, está todavía lejos de terminar. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    De boca de los venteros salen palabras aciagas, que anuncian tiempos de crisis: pandemia, cierre, contagios. Y la pesadilla, dicen, está todavía lejos de terminar. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
  • Los libreros la han pasado mal durante la pandemia. Tratan de salvar sus negocios con domicilios y no pierden la esperanza que algún día todo vuelva a la anormalidad en sus ventas. Foto Manuel Saldarriaga Quintero.
    Los libreros la han pasado mal durante la pandemia. Tratan de salvar sus negocios con domicilios y no pierden la esperanza que algún día todo vuelva a la anormalidad en sus ventas. Foto Manuel Saldarriaga Quintero.
  • De boca de los venteros salen palabras aciagas, que anuncian tiempos de crisis: pandemia, cierre, contagios. Y la pesadilla, dicen, está todavía lejos de terminar. Foto: Manuel Saldarriaga quintero.
    De boca de los venteros salen palabras aciagas, que anuncian tiempos de crisis: pandemia, cierre, contagios. Y la pesadilla, dicen, está todavía lejos de terminar. Foto: Manuel Saldarriaga quintero.
  • Los libreros la han pasado mal durante la pandemia. Tratan de salvar sus negocios con domicilios y no pierden la esperanza que algún día todo vuelva a la anormalidad en sus ventas. Foto Manuel Saldarriaga Quintero.
    Los libreros la han pasado mal durante la pandemia. Tratan de salvar sus negocios con domicilios y no pierden la esperanza que algún día todo vuelva a la anormalidad en sus ventas. Foto Manuel Saldarriaga Quintero.
  • Los días se hicieron más largos para los libreros de La Bastilla. Las horas se miden por la cantidad de libros vendidos: a veces son cuatro, o tres, incluso uno o ninguno. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    El Centro Comercial del Libro y la Cultura abrió sus puertas en 1991 para acoger a los libreros informales que, contra el sol y la lluvia, ofrecían sus productos en el Parque Berrio y la Plazuela Uribe Uribe. Fue el primer lugar de trabajo bajo techo para muchos. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    Para muchos usuarios el miedo a un contagio es más fuerte. Si bien en el centro comercial no se ha detectado ningún foco, algunos son reacios y prefieren comprar libros por internet en grandes plataformas. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    La pandemia redujo la llegada de clientes y ralentizó el proceso de transformación. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    Los libreros la han pasado mal durante la pandemia. Tratan de salvar sus negocios con domicilios y no pierden la esperanza que algún día todo vuelva a la anormalidad en sus ventas. Foto Manuel Saldarriaga Quintero.
  • Los días se hicieron más largos para los libreros de La Bastilla. Las horas se miden por la cantidad de libros vendidos: a veces son cuatro, o tres, incluso uno o ninguno. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    El Centro Comercial del Libro y la Cultura abrió sus puertas en 1991 para acoger a los libreros informales que, contra el sol y la lluvia, ofrecían sus productos en el Parque Berrío y la Plazuela Uribe Uribe. Fue el primer lugar de trabajo bajo techo para muchos. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    Para muchos usuarios el miedo a un contagio es más fuerte. Si bien en el centro comercial no se ha detectado ningún foco, algunos son reacios y prefieren comprar libros por internet en grandes plataformas. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    La pandemia redujo la llegada de clientes y ralentizó el proceso de transformación. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
    De boca de los venteros salen palabras aciagas, que anuncian tiempos de crisis: pandemia, cierre, contagios. Y la pesadilla, dicen, está todavía lejos de terminar. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
  • Los libreros la han pasado mal durante la pandemia. Tratan de salvar sus negocios con domicilios y no pierden la esperanza que algún día todo vuelva a la anormalidad en sus ventas. Foto Manuel Saldarriaga Quintero.
    De boca de los venteros salen palabras aciagas, que anuncian tiempos de crisis: pandemia, cierre, contagios. Y la pesadilla, dicen, está todavía lejos de terminar. Foto: Manuel Saldarriaga quintero.
    Los libreros la han pasado mal durante la pandemia. Tratan de salvar sus negocios con domicilios y no pierden la esperanza que algún día todo vuelva a la anormalidad en sus ventas. Foto Manuel Saldarriaga Quintero.
Galería de Imágenes
§SSI_7f9bdffa53094cf294b2e05bd5fc9be0_SSI§