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Colombia, con 87%, es el país de la OCDE con el mayor número de hijos por fuera del matrimonio

Colombia lidera el ranking de los países de la OCDE con el mayor número de nacimientos por fuera del matrimonio, con el 87% en la medición.

  • El 87% de los bebés en Colombia nace de madres no casadas, el porcentaje más alto de la OCDE. FOTO: Manuel Saldarriaga.
    El 87% de los bebés en Colombia nace de madres no casadas, el porcentaje más alto de la OCDE. FOTO: Manuel Saldarriaga.
hace 1 hora
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Casi nueve de cada diez bebés que nacen en Colombia llegan al mundo de madres o padres que no están casados ante la ley. La cifra exacta es 87% y pone al país en el primer lugar de los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un grupo de 38 países.

El porcentaje sale de la Base de Datos de la Familia de la OCDE, que recopila cifras de las oficinas nacionales de estadística y de Eurostat, actualizado esta semana. Además, la firma Our World in Data procesó las cifras recientes reportadas hasta 2025, pero para la mayoría de los países, los datos recopilados llegan hasta 2023, y otros alcanzan hasta 2024.

En esa actualización, “Colombia aparece en los datos por primera vez, desde 1998 en adelante, y tiene la proporción más alta de todas. En 2023, el 87% de los nacimientos allí fueron de madres que no estaban casadas”, explicó Edouard Mathieu, jefe de Datos e Investigación de Our World in Data.

Puede leer: En Colombia, más de 6.000 niñas y niños están atrapados en matrimonios y uniones: ¿por qué nadie responde?

Infográfico
Colombia, con 87%, es el país de la OCDE con el mayor número de hijos por fuera del matrimonio

Más de ocho de cada diez bebés, año tras año

La radiografía de la última década muestra un ascenso casi ininterrumpido de nacimientos por fuera del matrimonio. Incluso desde el 2005, primer año en el que Colombia tiene datos, el país permanece en el primer lugar del ranking.

Por ejemplo, en 2014, Colombia ascendió a 83,4%. Luego, la evolución de este fenómeno mostró un aumento sostenido durante casi toda la última década, con 83,2% en 2015 y continuando su escalada ininterrumpida por el 84% en 2016, el 84,6% en 2017, el 85,4% en 2018 y el 86,2% en 2019, hasta dar un salto al 87,2% en 2020, justo en el año en que arrancó la pandemia.

Este repunte llevó al país a tocar el récord del periodo reciente en 2021 con un 87,8%, tras lo cual se observó una estabilización que dejó el indicador en 87,3% para 2022 y, finalmente, en 87% durante 2023, el dato más reciente de la medición.

Asimismo, las gráficas históricas muestran que tener hijos por fuera del matrimonio ganó terreno en la mayoría de países de la OCDE desde mediados del siglo XX. Lo atípico del caso colombiano es la velocidad y el volumen, su curva se despegó casi por completo de las del resto de naciones.

América Latina domina la parte alta de la tabla

En promedio, el 43% de los nacimientos en la OCDE ocurre fuera del matrimonio. En 15 países la proporción supera la mitad, entre ellos se destacan Bélgica, Chile, Colombia, Costa Rica, Dinamarca, Eslovenia, España, Estonia, Francia, Islandia, México, Noruega, Países Bajos, Portugal y Suecia.

En 2023, por ejemplo, Costa Rica (74%) y México (73,3%) ocuparon el segundo y tercer lugar. Entre Colombia y el país que le sigue hay 13 puntos porcentuales de distancia.

En 2021 y 2022 el segundo puesto era de Chile, con 76,6% y 78,1%, respectivamente, siempre unos 10 puntos por debajo de los registros colombianos. En el reporte con datos de 2019-2020, Chile (75,1%) y Costa Rica (72,5%) encabezaban la lista, y para entonces 15 países superaban el 50%.

En toda la región, más de siete de cada diez niños nacen fuera del matrimonio.

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En Europa los porcentajes varían. En 2023, Francia registró 58,5%, España 50% y Reino Unido 49,5%. Más arriba aparecen Bulgaria (59,7%), Portugal (59,5%) y Eslovenia (56,5%).

Los países nórdicos también rondan cifras altas, tal es el caso de Islandia que tiene 69%, le siguen Noruega 61%, Suecia 58% y Dinamarca 55%. Más abajo están Austria (40%), Polonia (28,7%) y Suiza (27,7%).

Por fuera de Europa y América Latina, Nueva Zelanda marca 48%, Estados Unidos 40% y Canadá 29%. En Estados Unidos, tener hijos fuera del matrimonio era poco común; hoy casi cuatro de cada diez nacimientos ocurren así.

Cinco países de la OCDE tienen menos del 10%, entre ellos están Grecia (9,7%), Israel (8,6%), Corea del Sur (4,7%), Turquía (3,1%) y Japón (2,4%), este último con el porcentaje más bajo.

Allí, las expectativas culturales, las tradiciones religiosas y el marco legal mantienen atados el matrimonio y la procreación. Japón y Corea del Sur, además, enfrentan problemas de desajuste entre su población y su sociedad, y todavía buscan salidas, según el reporte de la OCDE.

Qué mide el indicador de la OCDE y qué no

La OCDE cuenta como nacimiento fuera del matrimonio aquel en el que la madre no tiene el estado civil legal de casada al momento del parto. Eso incluye a madres solteras, viudas, divorciadas y a las que viven en unión libre o unión de hecho estable, muy comunes en América Latina.

El porcentaje se calcula dividiendo esos nacimientos entre el total de nacimientos del año. En Australia, Japón, Corea, Nueva Zelanda y Canadá (este último solo entre 1960 y 1973), el dato se refiere a hijos cuyos padres no estaban registrados como casados entre sí.

Aquí está la letra menuda de la actualización de los datos, para la organización, un bebé nacido fuera del matrimonio no es necesariamente hijo de una madre sin pareja. La OCDE advierte que las diferencias entre países “no necesariamente reflejan diferencias en la proporción de niños nacidos de madres sin pareja”, porque un niño puede nacer en una pareja que convive sin casarse.

Según el organismo, el indicador refleja la propensión de las parejas a casarse antes de tener hijos. En muchos países el aumento se explica por el crecimiento de la convivencia sin matrimonio, sobre todo en Centro y Suramérica, con Chile, Colombia y México como ejemplos, donde las “uniones libres” son cada vez más comunes.

Los datos provienen de registros administrativos y, en la mayoría de países, el estado civil de la madre se anota en casi todos los nacimientos. Para Mathieu, ese registro tiene un valor adicional, ya que “la mayoría de los países no tienen cifras a largo plazo sobre cuántas parejas viven juntas sin casarse, lo que hace que este indicador sea una de las pocas formas de seguir ese cambio a lo largo de décadas”.

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Medio siglo de cambio en la OCDE

En 1970, menos del 10% de los niños nacía fuera del matrimonio en la mayoría de países de la OCDE. El promedio de los 30 países con datos era de apenas 7%. Para 1995 había subido a 23% y en 2023 ya superaba el 40%.

En la mayoría de los miembros, la proporción creció al menos 25 puntos porcentuales desde 1970. Portugal y Noruega registraron los mayores saltos, de más de 50 puntos. De los 30 países con datos para los tres cortes, solo Japón y Corea del Sur subieron menos de 10 puntos.

Mathieu agrega que, en 1970, menos de uno de cada diez niños nacía fuera del matrimonio en 20 de los 25 países con datos para ese año y para 2023, y desde entonces la proporción aumentó en los 25. “En España, pasó del 1,4% al 50%”, señaló.

El demógrafo Joseph Chamie, exdirector de la División de Población de las Naciones Unidas, recuerda que en 1964 la mayoría de países de la OCDE no superaba el 10%. Medio siglo después, en 2014, solo cinco estaban por debajo de esa marca como Grecia, Israel, Japón, Corea del Sur y Turquía.

En Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, más de un tercio de los nacimientos ya ocurría fuera del matrimonio.

En contexto: Caen los nacimientos y se invierte la pirámide poblacional, ¿qué viene y qué se debe hacer?

Un fenómeno global con extremos opuestos

De acuerdo con la OCDE, cada día nacen unos 390.000 bebés en el mundo. Por eso, según Chamie, de los 140 millones de nacimientos registrados en 2016, cerca del 15%, es decir, 21 millones, ocurrieron fuera del matrimonio. Ese promedio, advierte, esconde enormes diferencias.

En un extremo hay unos 25 países, entre ellos China, India y la mayoría de naciones del norte de África y de Asia occidental y meridional, donde la proporción suele ser inferior al 1%.

“En esas sociedades, los nacimientos fuera del matrimonio conllevan una fuerte desaprobación social, que incluye sanciones, penas y castigos para la madre y el padre, así como la estigmatización del niño”, escribió el demógrafo.

En el otro extremo hay otros 25 países, sobre todo latinoamericanos, como Brasil, Chile, Costa Rica, Jamaica, México y Colombia, donde la proporción se estima por encima del 60%. Y en 20 más, entre ellos Bélgica, Dinamarca, Francia, Noruega y Suecia, la mayoría de los nacimientos ocurre fuera del matrimonio y las madres solteras suelen recibir asistencia del Estado.

Los promedios nacionales también esconden brechas internas, por ejemplo, en Estados Unidos, en 2014, el promedio fue de 40%, pero entre los blancos llegó a 29%, entre los hispanos a 53% y entre los negros a 71%.

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Por qué las parejas conviven sin casarse

En América Latina, las uniones de convivencia estables y de largo plazo son la forma familiar predominante, representan cerca del 70% al 80% de los nacimientos fuera del matrimonio y tienen reconocimiento legal, de acuerdo con el reporte de la OCDE.

Entre las razones que se señalan está que la gente simplemente no registra sus uniones por desconfianza en la ley, por los altos costos de las bodas y por la cantidad de trámites. Primero fueron los hogares pobres los que evitaron casarse; después, las personas con más educación también dejaron de gastar dinero en eso. Casarse formalmente pasó a verse como una opción “no tradicional”.

A esto se suman las desigualdades históricas y el acceso limitado a las instituciones legales, junto con la aceptación de la convivencia como forma estable de familia.

Para Chamie, la convivencia ya no carga el mismo tabú de antes, en especial en las ciudades, “donde reina el relativo anonimato y la tolerancia hacia la diversidad”. Además, permite a las parejas comprobar si son compatibles antes de comprometerse a largo plazo.

El demógrafo pone ejemplos como el de Estados Unidos, donde la mayoría de las mujeres que se casan por primera vez convivieron antes con su pareja. En China, cerca del 60% de las personas nacidas en los años 80 ya había vivido en pareja antes de casarse. En Irán, cada vez más jóvenes urbanos conviven en los llamados “matrimonios blancos”, porque la página del estado civil queda en blanco en su documento de identidad.

“Para muchas, la convivencia representa una protección contra el divorcio”, plantea Chamie. Las parejas que conviven se ahorran los gastos de la boda y evitan los costos, los líos legales y el desgaste emocional de un proceso de divorcio.

El otro factor es el cambio en el papel de las mujeres, con más independencia económica y social, mayor control sobre su reproducción gracias a los anticonceptivos modernos y, a nivel mundial, más presencia que los hombres en las aulas universitarias y en los grados, “el matrimonio se ha vuelto menos necesario para la supervivencia económica, la interacción social y el bienestar personal de las mujeres”, sostiene.

En contexto: Colombianos viven cada vez más solos: 1 de cada 5 hogares ya es unipersonal

La convivencia sin papeles también ganó terreno dentro de los hogares de la OCDE. Entre 2005 y 2014, los niños que vivían con padres casados bajaron del 72% al 67%, mientras que los que vivían con padres en unión libre pasaron del 10% al 15%.

En Estonia, Francia, Islandia, Eslovenia y Suecia, uno de cada cuatro niños vive con padres que conviven sin casarse. En Austria, Canadá, Dinamarca, Hungría, Reino Unido y Estados Unidos, más de uno de cada cinco vive con un solo progenitor.

La otra brecha: el apoyo del Estado

La diferencia entre América Latina y los países nórdicos también está en la red de protección. En Noruega, Dinamarca y sus vecinos, el apoyo se centra en el niño y no en el estado civil de los padres. Las parejas de hecho tienen derechos similares a los de los casados y el matrimonio es una elección personal, no una necesidad económica.

Allí, todas las familias acceden a prestaciones universales como permisos parentales, guarderías subsidiadas y subsidios mensuales por hijo. Así, un niño de un hogar monoparental o de una pareja en unión libre recibe las mismas oportunidades que uno de un hogar con padres casados.

En México, Colombia y Costa Rica, donde los nacimientos fuera del matrimonio superan el 70%, los programas estatales formales son más limitados. Buena parte del apoyo diario llega de ONG, grupos comunitarios y familias extensas, que aportan alimentos, ropa y educación.

Chamie advierte que en la mayoría de países el matrimonio todavía ofrece ventajas que la convivencia no da. Solo en Estados Unidos hay más de 1.000 beneficios ligados a estar casado como división de bienes, derechos de visita, ventajas fiscales, beneficios de viaje, apoyo financiero en caso de divorcio y, si un cónyuge muere, derecho a su patrimonio y a las prestaciones de pensión.

“Nos guste o no, los nacimientos fuera del matrimonio están en transición a nivel mundial y plantean desafíos para muchas sociedades”, escribió Chamie, quien añade que los gobiernos “han tardado en adaptarse a este cambio”.

Quienes analizan el indicador insisten en que el dato refleja las transformaciones en la estructura familiar, cambios culturales, mayor autonomía femenina y nuevas dinámicas de pareja. Por eso, sostienen, la discusión debe ir hacia las condiciones que rodean estos nacimientos como acceso a educación, estabilidad económica, redes de apoyo y políticas públicas que protejan a madres e hijos.

“Independientemente de las opiniones y las políticas gubernamentales, en demasiados casos los niños nacidos fuera del matrimonio se encuentran en desventaja y no reciben la protección, el apoyo y la asistencia necesarios para garantizar su salud, desarrollo y bienestar”, insiste Chamie.

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