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Pese a esfuerzos por disminuir su uso, consumo mundial de carbón bate récords

Los récords de consumo son una mala noticia para el clima.

  • El año pasado, el consumo global de carbón aumentó 3,3%, a 8.300 millones de toneladas. FOTO Colprensa
    El año pasado, el consumo global de carbón aumentó 3,3%, a 8.300 millones de toneladas. FOTO Colprensa
27 de julio de 2023
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El consumo mundial de carbón alcanzó un “máximo histórico” en 2022 y probablemente llegue a un récord este año, afirmó el jueves la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

La combustión del carbón para producir electricidad o para la industria emite una gran parte del CO2 responsable del calentamiento del planeta.

Los récords de consumo son una mala noticia para el clima, tanto más cuanto que la ONU y el observatorio europeo Copernicus confirmaron también el jueves que el mes de julio 2023 será “el más caliente jamás registrado” en el planeta.

El año pasado, el consumo de carbón “aumentó 3,3%, a 8.300 millones de toneladas”, indica el informe de la AIE, mientras que en el primer semestre 2023, la Agencia estima que la demanda mundial de carbón aumentará 1,5%, a 4.700 millones de toneladas.

“En 2023 y 2024, los pequeños retrocesos registrados en el mundo en el uso del carbón para alimentar centrales eléctricas serán compensados por un aumento de su utilización en la industria”, indica la AIE, que destaca grandes disparidades geográficas.

China, India y Asia sudoriental consumirán conjuntamente alrededor de tres cuartos del carbón mundial este año, mientras que Europa y América del Norte, que hace 30 años consumían 40% del carbón mundial, ahora sólo representan 10% de la demanda.

En Europa, se prevé que el uso del carbón en las centrales eléctricas se debilite aún más este año a medida que se desarrollen las energías renovables, añade la AIE.

Desde principios de año, la Agencia estima que la demanda de carbón disminuyó 16% en Europa y 24% en Estados Unidos, donde se ve acentuada por la caída de los precios del gas natural.

Pero en China e India, los dos principales países consumidores, el consumo creció más del 5% en seis meses, según la AIE. En el plano industrial de dichos países, el carbón es utilizado principalmente por los siderúrgicos para la fabricación de acero.

Este reporte coincide con el hecho de que tras varias semanas de olas de calor en numerosos puntos del planeta, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de Naciones Unidas y el observatorio europeo Copernicus aseguraron tener suficientes datos para anunciar que julio será “muy seguramente el mes más cálido jamás registrado”.

De confirmarse, el récord de este mes batirá el anterior, establecido en julio de 2019. Este calor probablemente “no tiene precedentes” en miles de años, indicaron ambas instituciones.

“Los extremos meteorológicos sufridos por millones de personas en julio no son más que la dura realidad del cambio climático y un adelanto de lo que nos reserva el futuro”, afirmó este jueves el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

Los efectos del calentamiento debido a la actividad humana fueron concretos en estas últimas semanas: incendios en Grecia y Canadá, temperaturas extremas en el sur de Europa, África del Norte, Estados Unidos y parte de China, que acaba de sufrir también los estragos del tifón Doksuri.

Y aunque otras regiones están teniendo un verano muy suave e incluso fresco, como es el caso estos días en el norte de Europa, los científicos son formales: “es extremadamente probable” que este sea “el mes de julio más cálido jamás registrado”, e incluso “el mes más calido de todos”, anunciaron la OMM y Copernicus.

Las tres primeras semanas de julio son ya las tres más calientes nunca medidas. Y la anomalía de temperatura constatada por Copernicus, cuyos datos completos se remontan a 1940, es tal que no es necesario esperar al final del mes para confirmar el récord.

Más allá de las mediciones modernas, los datos paleoclimatológicos, a partir de los anillos de crecimiento de los troncos de los árboles y los núcleos de hielo, permiten apuntar que las temperaturas actuales “no tienen precedentes en nuestra historia, teniendo en cuenta los últimos millares de años”, declaró Carlo Buontempo, director del servicio de climático de Copernicus (C3S).

E incluso “en un período mucho más largo, probablemente del orden de 100.000 años”, añadió en conferencia de prensa.

Las observaciones son conformes a las previsiones reiteradas de los especialistas.

El martes, la red científica World Weather Attribution (WWA) concluyó que las recientes olas de calor en Europa y Estados Unidos habrían sido “casi imposibles” sin el efecto de las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano.

“La era del calentamiento global ha terminado, ahora es el momento de la era de la ebullición global”, advirtió a propósito el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. “El cambio climático está aquí. Es aterrador. Y esto es sólo el principio”, enfatizó.

En una entrevista con AFP en Nairobi, Jim Skea, elegido el miércoles como nuevo presidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, afirmó en cambio que es fundamental ofrecer a la humanidad herramientas “positivas” para afrontar el cambio climático, y no sólo “mensajes catastrofistas que pueden crear un sentimiento de terror existencial”.

“Tenemos que insistir en que los seres humanos pueden elegir y en que pueden decidir su propio futuro”, afirmó el británico Skea.

La temperatura del planeta ha aumentado ya en 1,2 ºC respecto a la era preindustrial, y algunos intentan diseñar medidas de emergencia para que este incremento no sea de más de 1,5 ºC, como estipula el Acuerdo de París de 2015.

Entre otras medidas, “deberíamos reducir la producción de combustibles fósiles cada año en alrededor de un 6%, para alcanzar una reducción global de nuestro uso del 40% de aquí a 2030”, declaró Catherine Abreu de la oenegé Destination Zero.

Y es que estos niveles récord de temperaturas “no son sólo cifras”, destacó la climatóloga británica Friederike Otto, de la red WWA.

El calor récord del verano europeo 2022, por ejemplo, causó una sobremortalidad de 60.000 personas en el viejo continente.

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