Sin duda, los transportadores y el diésel fueron los protagonistas la semana pasada. De un paro camionero que preocupó a muchos, se pasó a un acuerdo en el que ambas partes tuvieron que ceder en sus pretensiones. La cuestión es que para algunos analistas el gran perdedor fue el Gobierno Nacional, que necesita mejorar sus finanzas y este déficit de combustibles ya no podrá liberar los recursos que tenía previstos en un principio.
Las cuentas del Ministerio de Hacienda obedecían a un aumento de $1.900 para dicho combustible y con ello ahorrar cerca de $1,6 billones solo este año, lo que equivale a financiar una cuarta parte de los recursos necesarios para todas las universidades públicas del país. Sin embargo, no todo salió al pie de la letra y ante el paro camionero se acordó reducir ese incremento a $800, de los cuales $400 se cobrarán de forma inmediata y los otros $400 a partir de diciembre.
En ese sentido, el Observatorio Fiscal explicó que un aumento de solo $800 al cierre de este año dejará un déficit de $11 billones en el Fondo de Estabilización de Precios del Combustible, mientras que con el alza de $1.900, se hubiese cerrado en cerca de $10 billones. Eso quiere decir que con la moderación en el incremento, el hueco terminará con un $1 billón más.
En entrevista con El Tiempo, el propio ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, reconoció que el ahorro en subsidios será muy inferior. Sus cálculos obedecían a que con un aumento de $1.900, el Gobierno hubiese generado ahorros fiscales al país por el orden de $1,5 billones en 2024 y $4,2 billones en 2025. Ahora, con el nuevo acuerdo, esa proyección se reduce a $360.000 millones este año y $1,7 billones para el 2025.
“Es decir, este acuerdo redujo los ahorros fiscales proyectados en cerca de un 70% en promedio”, precisó Bonilla.
Regístrate al newsletter