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¿Qué tan importantes son los subsidios para el café?

  • Si bien hoy el sector cafetero está mejor que en 2013, debe haber un trabajo mayor en tecnificación y vías de acceso más que en subsidios directos que pueden distorsionar el mercado. FOTO DONALDO ZULUAGA
    Si bien hoy el sector cafetero está mejor que en 2013, debe haber un trabajo mayor en tecnificación y vías de acceso más que en subsidios directos que pueden distorsionar el mercado. FOTO DONALDO ZULUAGA
Por natalia cubillos murcia | Publicado el 28 de octubre de 2017
Infografía
¿Qué tan importantes son los subsidios para el café?
$1,75

billones es el presupuesto para inversión del Ministerio de Agricultura en 2018.

70.000

Hectáreas renovadas es el promedio anual, según la Federación Nacional de Cafeteros.

En Antioquia, desde 1890 la economía cafetera hace parte fundamental de la productividad regional. Hoy, pese a que la bonanza del grano en el país y en la región no es parecida a la de esos años, sí impacta significativamente la vida rural.

La Federación Nacional de Cafeteros estima que hoy hay cerca de 550.000 caficultores, pero que el impacto de la actividad puede llegar a los dos millones de personas, si se cuenta a las familias de quienes están allí vinculados.

En el Producto Interno Bruto (PIB) agrícola, el café cuenta con una participación de 20 % y hay 590 municipios vinculados a la actividad y es el primer producto agrícola que se exporta.

Así, al preguntar ¿por qué siempre se debe proteger al café?, El docente de economía de la Universidad Eafit, Alfonso Gómez, asegura que las ayudas se deben mantener, por su alto impacto social, pero también porque “los costos de producción nuestros son más altos que los países asiáticos. La producción alrededor del café es intensiva en mano de obra, que es más costosa”.

El enfoque debe hacerse en transferencia tecnológica, aconsejó el docente: “Hay muchas personas cultivando el grano y pocas que prestan asesoría en los territorios”.

Sobre el PIC

Una mirada retrospectiva hicieron Juan José Echavarría, Juliana Gamboa - Arbelaez, Jorge Hirs-Garzón y Mauricio Villamizar -Villegas en el Documento de Trabajo Impacto de Subsidios del Agro: una mirada desde el sector cafetero que realizó un análisis sobre el programa Protección al Ingreso Cafetero (PIC), publicado por el Banco de la República.

El programa ha sido uno de los más importantes pues otorgó 1,3 billones de pesos en dos años y buscaba compensar el menor precio a los cultivadores, para que no fuese menor de 700 mil pesos.

Así se les daba 165 mil pesos si la carga estaba por debajo de los 480 mil pesos, y 145 mil si estaba por encima, pero en ningún caso el precio final de la carga podía superar los 700 mil.

En el trabajo publicado por el Emisor se concluye que el subsidio que se dio y otorgó durante dos años al precio de la carga: impactó negativamente el precio, sobre todo cuando estaba en 480 mil pesos o en 555 mil, pero no así cuando llegaba a los 700 mil, “dado que el cafetero se ve beneficiado en el margen, es posible que prefiera vender rápidamente su cosecha y así aumentar la oferta del grano. De esta manera, el precio del café interno disminuye”.

Siendo este subsidio una solución “provisional para atacar coyunturas del momento” no tuvo impactos sobre la calidad de vida pero en cambio sí “existe evidencia de que tuvo una incidencia sobre el área tecnificada como proporción del área de café”, se concluyó en el documento. Un aspecto que da luces aplicables a los subsidios al sector agro.

Óscar Bernal, especialista en Investigaciones económicas de la FNC, sostuvo que tiene lógica que los expertos no hayan encontrado cambios en la calidad de vida, debido al subsidio, pues no era su objetivo y depende de variables estructurales y en cambio una conclusión muy importante tiene que ver con el área tecnificada.

“Lo que eso significa es que la gente podría hacer sus labores de mantenimiento del cultivo sin deteriorar las condiciones (fertilización, renovación y prácticas), que no hubiese podido mantener si el precio se les cae”, dijo Bernal.

Sobre las conclusiones del precio aclaró que siempre fue el de mercado que se construye con variables como: el precio en la Bolsa de Nueva York, la tasa de cambio, el diferencial frente al mercado internacional, entre otras. “Lo que hay es un precio de referencia”, aclaró el funcionario.

En qué está hoy

El enfoque de estos días va más allá de los apoyos en subsidios y cae en el personal técnico. Aunque el Gobierno nacional aún aporta de manera significativa en algunas iniciativas, con, por ejemplo, líneas de crédito, en parte subsidiadas.

El año pasado se dio el Programa de Reactivación de la Caficultura Colombiana, que se ejecutó mediante la entrega de fertilizantes. Bernal confirmó que el Gobierno entregó 17 mil millones de pesos en apoyos, y el Fondo Nacional del Café, 23 mil millones.

Esta iniciativa, estuvo argumentada en el Fenómeno de El Niño que afectó gran parte de las 950 mil hectáreas, de las que el año pasado había 82% jóvenes y 18 % cafetales envejecidos y tradicionales.

Existe, también, el Programa de Renovación: Permanencia Sostenibilidad y Futuro (PSF), que inició en 2008, y entre ese año y 2016 significó para los cafeteros créditos a 233 mil hectáreas que fueron renovadas con 1,2 billones de pesos colocados y los apoyos fueron de 394 mil millones de pesos, a través del Incentivo a la Capitalización Rural (ICR).

La situación de los cafetales es distinta a la de hace algunos años, pues desde 2008 se dio esta renovación, que tuvo efectos récord para 2011 y 2012, con 117.000 hectáreas renovadas cada año. “Entre más jóvenes son los cultivos, más productivos son”, aclaró Bernal.

De hecho, según cifras de la FNC, mientras en 2008 la edad promedio de los cafetales era 12,4 años, en 2016 fue de 7,1 años, según el Sistema de Información Cafetera, de un análisis georreferenciado de dos millones de lotes de café, en 950 mil hectáreas.

No obstante, en el documento Renovación Cafetera y Posconflicto, publicado por Sergio Clavijo, con la colaboración de Juan Sebastián Joya de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), se ha advertido, que la renovación parece una tarea relevante (la FNC dice que aún se deben renovar 50 mil hectáreas) si se tiene en cuenta que el “añejamiento del parque cafetero (...) puede haber superado el umbral de los 8-10 años”.

En el mismo texto, los autores ratificaron que sobre la posibilidad de un piso mínimo para la protección de los trabajadores “no conviene mermar el ingreso del productor colombiano más allá de los actuales seis centavos de dólar (unos $360 mil millones/año)”, pero que, adicionalmente, se deben buscar otras alternativas, para apoyar la renovación y los pagos pensionales de esta actividad.

Un aspecto importante es seleccionarlo como pieza clave del posconflicto: “Así, en vez de pensar en mermar los ingresos de los cafeteros (ya bastante atomizados), el Estado debería incluirlos como pivote importante del posconflicto en las zonas marginales”.

Lo anterior implica que, el Estado deberá agilizar “la dotación de vías secundarias-terciarias, implementar el marco regulatorio de la Ley Zidres y pase a darle un manejo realista a los costos laborales no salariales”, concluyó Anif.

Con la aprobación del Presupuesto General Nacional, para el sector agropecuario se prevé una inversión de 1,75 billones de un total de 2,32 billones de pesos. De esta cantidad 607.100 millones se invertirán en impulsar la productividad y la competitividad del campo, y dentro de este rubro 61.700 millones se destinarán para asistencia técnica agropecuaria. También vale la pena destacar los 358.100 millones para garantizar medios de financiación y asistencia a las actividades agropecuarias. La expectativa está en más ayudas en la tecnificación, pero amanecerá y veremos.

Contexto de la Noticia

OPINIóN Una opción con miras al posconflicto

Sergio Clavijo
Presidente de Anif
“De cara al posconflicto, el café puede continuar expandiendo su producción hacia la franja de 14-16 millones de sacos/año, con el beneficio de vincular zonas afectadas por la guerra, como el Putumayo, el pie de monte Llanero, el Casanare y las zonas del Cauca y Nariño. Parece existir espacio en la demanda mundial, sin incurrir en el riesgo de afectar estructuralmente el precio por debajo de los actuales US$1,50/libra”.
Natalia Cubillos Murcia

Editora de Economía de El Colombiano. Amante de las buenas y nutridas conversaciones, la música y los viajes.

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