Eso de retar a una compañía a que cambie su forma de actuar tradicional genera zozobra entre directivas y empleados. Modificar pensamientos, romper paradigmas, ver nuevas alternativas de negocio son algunos de los insumos que se requieren para innovar, pero son difíciles de aplicar.
EL COLOMBIANO presenta los casos de tres empresas antioqueñas que, sin figurar entre las más reconocidas, dejaron atrás estos temores y ahora están entre las mejores locales en el primer Ranquin de Innovación Empresarial que elaboró la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi).
Se trata de Industrias Médicas Sampedro, que ocupó el primer lugar en el departamento con un puntaje de 73,29 sobre 100 y es la quinta del país; Bonem ocupó el quinto lugar departamental con 68,11 y se ubica en el puesto 15 en el escalafón nacional; e Invesa con 66,31 unidades es séptima en la región y 23 en Colombia (ver recuadros).
Si bien fue el primer ejercicio gremial en que se evaluaron 69 empresas en Antioquia y 219 en el total nacional, dejó claro que aún hay barreras para dar el salto a la innovación (ver tabla).
“Había preguntas que no las tenían tan claras para detectar variables evaluadas. Por ejemplo, algunas no sabían cuántas ventas innovadoras tuvieron en los últimos tres años”, comentó Juan Camilo Quintero, gerente de Emprendimiento e Innovación de la Andi y de la seccional del gremio.
Otra de las barreras identificadas fue el miedo de empleados y directivos para innovar, porque pone en riesgo el presupuesto de la compañía, o no se tiene el tiempo suficiente para desarrollar nuevos productos.
“La apuesta por innovar requiere tomar decisiones agresivas y esto no es fácil para las empresas, que se sienten ‘cómodas’ en el mercado con 10 o 15 años de presencia, por ejemplo”, comentó Andrés López, gerente de Innovación de Ruta N.
Regístrate al newsletter