Las marcas colombianas de belleza fortalecen su presencia en el mercado nacional e impulsan su expansión internacional gracias a la innovación, la producción propia y el comercio electrónico.
La industria de la belleza en Colombia atraviesa un momento de expansión que la consolida como uno de los sectores más dinámicos de la economía. Más allá del crecimiento en las ventas, las empresas nacionales están ganando protagonismo frente a marcas internacionales, impulsadas por la innovación, el conocimiento del consumidor local y una estrategia cada vez más enfocada en la internacionalización.
Las cifras reflejan ese buen momento. De acuerdo con la Cámara de la Industria Cosmética y de Aseo de la ANDI, el segmento de belleza y cuidado personal alcanzó ventas por US$3.565 millones en 2025, un crecimiento de 8,6 % frente al año anterior. Para 2026, además, las proyecciones apuntan a una expansión de entre 8% y 10%, por encima del promedio regional, según estimaciones de Krika Cosmetics.
Detrás de ese desempeño hay un cambio en los hábitos de consumo. Los colombianos ya no buscan únicamente marcas reconocidas a nivel mundial; ahora privilegian productos desarrollados para las condiciones climáticas del país, los distintos tipos de piel y la diversidad de cabellos. Esa cercanía con el consumidor ha permitido que emprendimientos nacionales evolucionen hasta convertirse en empresas con presencia internacional.
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“El crecimiento de las marcas colombianas no es casualidad; ocurre porque aprendimos a escuchar al consumidor local mejor que cualquier multinacional. Logramos democratizar el cuidado personal y el skincare, creando productos de alta calidad pensados específicamente para nuestras necesidades y climas”, afirmó Luisa Chimá, fundadora de las marcas D’Luchi y Kaba.
El caso de Chimá refleja la transformación del sector. Su grupo empresarial apostó por controlar toda la cadena de producción desde Medellín, donde cuenta con laboratorio y planta propia. Esa estrategia le ha permitido desarrollar nuevos productos con mayor rapidez, garantizar estándares de calidad e incorporar procesos sostenibles como el uso de energías limpias y sistemas de tratamiento de agua.
La empresaria también ha iniciado un proceso de expansión internacional que hoy lleva sus marcas a mercados como Estados Unidos y Europa, mientras proyecta nuevos planes de crecimiento hacia México.
¿Cómo está el mercado internacional para las marcas colombianas?
D’Luchi y Kaba no son casos aislados. Otras compañías colombianas también están aprovechando el auge de la industria. Una de ellas es La Poción, especializada en cuidado capilar, que durante el primer trimestre de 2026 reportó un crecimiento del 128,36% frente al mismo periodo del año anterior y ya comercializa sus productos en Estados Unidos, Ecuador, Perú y República Dominicana.
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Según datos del Observatorio de Complejidad Económica, Colombia exporta más de US$158 millones en productos para el cuidado del cabello, un segmento que representa cerca del 16% del gasto nacional en belleza y cuidado personal.
El crecimiento también responde a nuevas tendencias de consumo. Krika Cosmetics proyecta que las categorías con mayor dinamismo durante 2026 serán las herramientas de belleza para uso en casa, con aumentos de entre 15% y 25%, seguidas por el skincare, -cuidado de la piel- que crecería entre 12% y 18%. El cuidado capilar mantendría un ritmo de expansión de entre 9% y 13%, mientras que el maquillaje evolucionará hacia productos híbridos que combinan color con beneficios para el cuidado de la piel.
¿Cómo el consumidor ha influido en el marcado de la belleza en Colombia?
A este aspecto se suma un consumidor más informado y exigente. La sostenibilidad, los ingredientes naturales, la transparencia de las marcas y la personalización de los productos se han convertido en factores decisivos al momento de comprar. Según Krika Cosmetics, entre el 35% y el 45% de las consumidoras colombianas priorizarán marcas con empaques reciclables y fórmulas responsables.
El comercio electrónico también ha acelerado esta transformación. De acuerdo con el Observatorio de Moda de Inexmoda, cerca del 10 % de las ventas de belleza en Colombia ya se realizan por canales digitales, una participación que seguirá creciendo gracias al auge de las redes sociales y el social commerce.
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Ese ecosistema ha permitido que las marcas nacionales proyecten su identidad más allá del mercado local. Ingredientes de origen natural, fórmulas adaptadas a la biodiversidad colombiana y una estética que responde a la diversidad cultural del país se han convertido en elementos diferenciadores frente a la competencia internacional.
La proyección también se evidencia en escenarios de alto impacto. En Colombiamoda, por ejemplo, marcas colombianas como Atenea Profesional, Salon In de Recamier e Ilmin han sido protagonistas del maquillaje, el peinado y las fragancias de las pasarelas, una vitrina que fortalece el concepto del “Beauty Made in Colombia” y demuestra que la industria nacional ya no solo sigue las tendencias globales, sino que empieza a crearlas.
Aunque el sector todavía enfrenta retos como el aumento en los costos de las materias primas y la necesidad de fortalecer la investigación y el desarrollo, el panorama es favorable. Con un mercado interno en crecimiento, consumidores que valoran cada vez más la producción local y empresas que apuestan por la innovación y la exportación.
La belleza colombiana vive una etapa de consolidación en la que busca posicionarse como un referente en América Latina y otros mercados internacionales.
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