El paisaje del Suroeste antioqueño mezclado con la calidez de la gente. Esa fue la particular inspiración de crear una empresa hace seis años que exportara a Chicago (Estados Unidos) un producto, sin saber cuál, desde Colombia.
Ese anhelo pasó en 2010, al frente de un paisaje que reunían los Farallones del La Pintada y las montañas que anteceden al municipio de Jericó. Y los protagonistas de la inspiración eran el estadounidense Patrick Powers (casado con paisa) y su hermano Jim, quien por primera vez venía al país, cuando estaban en una finca en Marsella, corregimiento de Fredonia (Suroeste de Antioquia).
Es un paisaje que los enamoró y los animó a llevarlo, de alguna manera, al mercado estadounidense. En esa utopía también se encontraba el paisa Jaime Andrés Uribe, quien estaba en el mismo paseo.
En ese momento de inspiración, saboreaban un ron Medellín 8 años y ahí empezó la idea. Por qué no hacer un ron que plasmara esa riqueza paisa y colombiana, con sus aromas y que además fuera de alto perfil y expresara amistad. De ahí surgió el nombre del licor: Parce.
Al sueño empresarial se unió Brian, otro de los hermanos Powers. Entre ellos se animaron para emprender y superar diversas barreras para cristalizar la idea. La primera dificultad: ninguno conocía del negocio, además de ser renta monopolística de las gobernaciones departamentales.
Aún así, tocaron puertas de varias licoreras para buscar la manera de producir el ron que soñaban para el mercado estadounidense. Tarea nada fácil, porque tampoco tenían la gente experta en obtener la bebida.
La fortuna fue que “dimos con la familia Fernandes, en Bogotá, de origen portugués e hindú, pero quienes se convirtieron en mano de derecha del proyecto. Ellos son los master blender (expertos en mezclas)”, destacó Uribe, quien es parte de los cofundadores, todos entre los 40 y 50 años.
Esa ilusión de tener un ron diferente en el mercado los llevó a trabajar con Artur y Brojen Fernandes (padre e hijo), para obtener unos rones de 8 y 12 años. Su aspiración era que compitiera más con los güisquis que con otros rones, pero que “calentara” a los consumidores en noches frías de invierno en Chicago (a menos 10 grados Celsius) o también las fiestas de verano.
La planeación de los Power y su disciplina para llevar a cabo la idea, hizo que invirtieran de entrada cerca de 50.000 dólares en el molde de las botellas, aún sin tener claro quién les iba a producir en Colombia el ron que querían.
La botella la elaboró un diseñador de Chicago, con la particularidad de tener corcho y un empaque muy elegante.
Al tiempo, con la asesoría de los Fernandes experimentaban sobre una bebida con más cuerpo, notas de café, vainilla, sabor a roble, algo que les parecía similar al paisaje antioqueño.
Pruebas para emprender
Y así pasaron cuatro años para que se cristalizara aquel sueño de finca. En 2014 realizaron la primera exportación del producto (27 mil botellas).
Suena fácil, pero antes tuvieron que insistir y persistir. “Inicialmente, íbamos a producir el ron en Cali; incluso, teníamos el registro Invima. Ya teníamos la producción de botellas, contábamos con un cronograma definido, pero se dañó todo. Nos dijeron que no nos podían fabricar el ron”, relató Brojen Fernandes, quien también contó su parte como experto en mezclas.
Fue un momento duro para ellos. Les hizo pensar en que se derrumbaba toda la ilusión. Eran cuatro años de trabajo que no se podían perder. Pusieron a rodar un plan B.
Encontraron en Armenia quién les hiciera la producción. Obtuvieron los permisos con la Gobernación del Quindío para embotellar, empacar y exportar hacia territorio estadounidense. Así llevan dos años y esperan terminar 2016 con 100 mil botellas exportadas a Estados Unidos.
“Velamos para que no haya mezcla de lotes, conseguimos materias primas y destilados de diferentes lugares, por lo que debemos asegurar una calidad óptima, con los parámetros que nos den el perfil del ron que buscamos”, añade Brojen. Pero no solo basta una buena mezcla para obtener un ron premium. También pesa el añejamiento y la logística para la exportación.
Mercado norteamericano
Además de Chicago, Parce ya se distribuye en Nueva York, Texas, Washington y pronto en California y Florida. Está la meta para este mes de comenzar ventas hacia México y Corea del Sur.
A mediano plazo, los cofundadores de Parce esperan que en los próximos tres años lleguen a las 500 mil botellas vendidas que se abran en países como Canadá, Australia, Alemania, Suiza, Japón, China y Chile.
Ahora Parce maneja rangos de precios entre 40 y 45 dólares, la botella de 8 años; la de 12 está entre 60 y 65 dólares.
Paradójicamente, la idea de Parce nació en Antioquia, pero no se vende en el departamento. Solo en los dutty free (tiendas libres de impuestos) de los aeropuertos de Bogotá, Rionegro y Cali. Así que el 80 % de producción es para exportación.
Parce en Colombia
“El producto ha tenido muy buena acogida, estamos con la idea de comercializarlo también en Colombia. En los próximos días comenzaremos por Armenia”, agrega Uribe.
Frente a posibles “celos de mercado” por parte de licoreras departamentales, estos emprendedores dicen desde su experiencia que, entre más actores haya en el mercado, será mejor para la categoría. Incluso en la plaza paisa habrá mayor dinamismo por estas bebidas de alto perfil.
Así que la historia de Parce pasó de un anhelo, a un particular ejemplo de cómo en una bebida tradicional también se puede innovar, sin requisitos para tomarla: “la mejor manera de disfrutar un trago es como a cada quien le guste”.
Aunque están constituidos legalmente como empresa en Estados Unidos y maquilan la bebida en Colombia, esperan en breve constituir una filial en el país para que también aquí se conozca el ron Parce como en el exterior.
100
mil botellas esperan comercializar este año en el mercado estadounidense.