La economía mundial llega al segundo semestre con mejores perspectivas de crecimiento, pero también con una lista de amenazas que podrían cambiar rápidamente ese panorama. El precio del petróleo, una eventual escalada del conflicto en Medio Oriente, nuevas tensiones comerciales entre las principales potencias y posibles interrupciones en las cadenas de suministro de la inteligencia artificial figuran entre los factores que más preocupan a los analistas internacionales.
Un informe de Oxford Economics concluye que el desenlace de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán será la pieza central de ese rompecabezas, ya que tendrá efectos directos sobre la inflación, las decisiones de los bancos centrales, el comercio internacional y las inversiones en sectores estratégicos.
La firma proyecta que la economía mundial acelere su ritmo de crecimiento durante la segunda mitad del año. Según sus estimaciones, el PIB global avanzaría a una tasa anualizada de 3,1%, frente al 1,6% observado durante los primeros seis meses del año.
Sin embargo, advierte que “existen numerosos riesgos que podrían desviar nuestra previsión de su rumbo y determinar su evolución a principios de 2027”.
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Medio Oriente, la primera ficha de dominó
Para Oxford Economics, el principal foco de incertidumbre continúa siendo el conflicto en Medio Oriente, donde el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán sigue siendo frágil.
“La reanudación de los ataques militares a finales de junio fue un recordatorio de ello”, señala el informe.
Ryan Sweet, economista jefe global de Oxford Economics y autor del análisis, explicó que la duración del acuerdo será determinante para el comportamiento de la economía mundial.
“Su durabilidad determinará si la economía mundial recibe un impulso desinflacionario impulsado por la energía o si absorbe un segundo choque petrolero. Es la ficha clave del efecto dominó que determinará si otros riesgos se amplifican o se atenúan”, afirmó.
En su escenario base, la consultora prevé que el precio del Brent se ubique ligeramente por encima de los US$70 por barril durante la segunda mitad del año, aunque advierte que existen riesgos importantes tanto al alza como a la baja.
Si las negociaciones fracasan, el incremento del petróleo podría traducirse en mayores presiones inflacionarias, condiciones financieras más restrictivas y un retraso en los recortes de tasas de interés por parte de los bancos centrales.
Además, el escenario también podría tener efectos políticos, al influir sobre las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos y sobre el calendario electoral en Israel.
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La inteligencia artificial también está expuesta
Oxford Economics advierte que un deterioro del conflicto también pondría en riesgo las cadenas de suministro relacionadas con la inteligencia artificial.
El impacto iría mucho más allá de una posible escasez de semiconductores. Según Ryan Sweet, una escalada militar podría afectar la base manufacturera asiática o interrumpir otros eslabones de la cadena de abastecimiento.
La inversión estadounidense en infraestructura de inteligencia artificial depende en gran medida de bienes importados desde el noreste de Asia y de los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), regiones especialmente expuestas al tránsito de petróleo y gas natural a través del estrecho de Ormuz.
Los aranceles seguirán presionando al comercio
El informe también identifica la política comercial como otro de los grandes focos de incertidumbre.
Oxford Economics sostiene que la incertidumbre arancelaria ya es estructural y que todavía se esperan nuevas medidas proteccionistas.
Los aranceles temporales del 10% establecidos bajo la Sección 122 de Estados Unidos vencerán el próximo 24 de julio, salvo que el Congreso decida prorrogarlos. No obstante, la consultora considera poco probable ese escenario debido a la cercanía de las elecciones de mitad de mandato, donde el costo de vida será uno de los principales temas para los votantes.
La administración de Donald Trump ya anunció nuevos aranceles bajo la Sección 301 para reemplazar esos gravámenes. Oxford Economics estima que la estrategia buscará mantener una tasa arancelaria efectiva suficientemente alta para recaudar entre US$25.000 millones y US$30.000 millones mensuales y financiar parte de la Ley One Big Beautiful Bill.
A ello se suma la revisión del T-MEC y más de 50 investigaciones de defensa comercial entre la Unión Europea y China, factores que, según la consultora, mantendrán las presiones sobre el comercio mundial independientemente de la evolución del conflicto en Medio Oriente.
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Los indicadores que definirán el resto del año
El informe identifica varios acontecimientos que los mercados deberán seguir de cerca durante los próximos meses.
En Medio Oriente serán claves el avance de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, el tráfico de buques petroleros y portacontenedores por el estrecho de Ormuz, las reuniones de la OPEP+ en agosto y diciembre, una eventual convocatoria a elecciones en Israel y la evolución de las reservas de gas natural en Europa.
En materia comercial, la atención estará puesta en el vencimiento de los aranceles de la Sección 122, la recaudación aduanera en Estados Unidos, la revisión del T-MEC, la posible eliminación de exenciones para semiconductores y productos electrónicos y la entrada en vigor de las nuevas herramientas de seguridad económica de la Unión Europea, así como la eventual respuesta de China.
En el frente tecnológico, Oxford Economics seguirá los anuncios de inversión de las grandes empresas de infraestructura en la nube, los precios de los insumos para inteligencia artificial, el desarrollo de nuevos centros de datos y cualquier interrupción en el suministro energético hacia Asia.
El comportamiento de China también será determinante. Los analistas monitorearán la evolución del mercado inmobiliario, el uso de los 40 billones de yuanes en depósitos a plazo que vencen este año, las ventas minoristas y el índice de precios al productor (PPI), para evaluar si las presiones inflacionarias comienzan a trasladarse al resto de la economía.
En cuanto a política monetaria, el mercado seguirá las señales que entregue la Reserva Federal durante el simposio de Jackson Hole, los datos de empleo en Estados Unidos, el diagrama de puntos de la reunión de septiembre del FOMC, así como las decisiones del Banco de Japón, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra.
Finalmente, Oxford Economics considera que las elecciones legislativas en Estados Unidos, los comicios generales en Brasil, una eventual convocatoria anticipada a elecciones en Israel, las elecciones regionales en Alemania y la presentación del presupuesto de otoño en el Reino Unido serán acontecimientos políticos que también podrían influir sobre el comportamiento de la economía mundial durante el segundo semestre.