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Padre Enrique Uribe, in memoriam

Creó una rica biblioteca nacional de la orden en Bogotá y al final de sus días estuvo dedicado a lo que fue su último apostolado: la edición de libros de espiritualidad o temas religiosos.

16 de febrero de 2024
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  • Padre Enrique Uribe, in memoriam
  • Padre Enrique Uribe, in memoriam

Por Ernesto Ochoa Moreno - ochoaernesto18@gmail.com

Aunque por su edad y su salud ya no se ausentaba del convento de Pereira, donde residía desde 1991, el padre Enrique Uribe Jaramillo estaba entusiasmado con participar virtualmente en el lanzamiento del libro Agua para una sed, que él mismo se tomó el trabajo de editar y que recoge columnas periodísticas mías sobre santos carmelitas y eventos o temas espirituales y que se iba a presentar en la Casa Museo Otraparte de Envigado.

La primera fecha que se escogió fue el 16 de febrero, es decir, iba a ser ayer, como homenaje a Fernando González en el 60 aniversario de su muerte. A la postre no fue fácil armar el rompecabezas de los mil detalles que hay que tener en cuenta y todo se fue postergando. Y como el hombre propone y Dios dispone —que decimos y se ratifica hoy con el fallecimiento del religioso carmelita—, el primero de febrero pasado el padre Enrique se murió. O, en el lenguaje de la nota oficial de la Orden con la que se comunicó su fallecimiento, su dies natalis, “el 1 de febrero a las 3:30 p.m. en la celda del convento y escuchando el poema Llama de Amor Viva de San Juan de la Cruz, se quedó dormido en los brazos del Señor, con una paz que solo es posible para aquellos que saben con certeza que los espera la resurrección”.

El padre Enrique nació el 24 de julio de 1929 en La Ceja (Antioquia). Era hijo de Pascual y Eugenia, fueron ocho hermanos y entre ellos destaca Mons. Alfonso Uribe Jaramillo, obispo de la Diócesis de Sonsón-Rionegro y bien conocido como creador del seminario de Cristo Sacerdote de La Ceja para vocaciones tardías y fundador de la comunidad religiosa de las Siervas de Cristo Sacerdote.

Enrique entró al seminario menor de los carmelitas en Sonsón y tomó el hábito como Carmelita Descalzo el 15 de enero de 1945 en Villa de Leyva. Emitió su Profesión Solemne el 25 de julio de 1950 en Vitoria (España) y fue ordenado sacerdote el 27 de junio de 1954 en Bilbao (España).

En Bilbao, valga anotarlo, Enrique y los primeros carmelitas colombianos que se formaron en la Provincia de San Joaquín de Navarra fueron acogidos con cariño y predilección por el entonces cónsul colombiano Fernando González y su esposa Margarita Restrepo, siendo padrinos de ordenación de algunos de ellos.

Fue amplia la acción de Enrique Uribe en la Provincia de los Carmelitas Descalzos. Superior Provincial durante dos períodos consecutivos, ejerció también en múltiples ocasiones como consejero de la misma provincia. Fue un empedernido amante de los libros. Creó una rica biblioteca nacional de la orden en Bogotá y al final de sus días estuvo dedicado a lo que fue su último apostolado: la edición de libros de espiritualidad o temas religiosos, que imprimía con la ayuda de benefactores buscados por él mismo para esa misión y que iba regalando o entregando a posibles lectores.

No era un negocio. Era un apostolado. Dejo para otra ocasión un comentario más amplio sobre este aspecto de la vida del padre Enrique, con una lista de los libros publicados. El religioso carmelita, ya mayor había recibido el título como licenciado en Teología de la Vida Religiosa en el Instituto Claretiano de Madrid en 1974. Paz en su tumba.

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