x

Pico y Placa Medellín

viernes

3 y 4 

3 y 4

Pico y Placa Medellín

jueves

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

miercoles

1 y 8 

1 y 8

Pico y Placa Medellín

martes

5 y 7  

5 y 7

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

6 y 9  

6 y 9

Quién nos quita lo bailado. La vida de Chuck, de Mike Flanagan

26 de agosto de 2025
bookmark
  • Quién nos quita lo bailado. La vida de Chuck, de Mike Flanagan
  • Quién nos quita lo bailado. La vida de Chuck, de Mike Flanagan

Durarán más allá de nuestro olvido;

No sabrán nunca que nos hemos ido.

(Versos finales del poema Las cosas, de Jorge Luis Borges).

Quienes pasamos de cierta edad recordamos, con una admiración que se mantiene, aquella comparación asombrosa que hacía Carl Sagan en Cosmos, la serie de divulgación científica que se emitió por primera vez en 1980, en la que usaba un calendario como el que había en la casa de todos para explicarnos la verdadera magnitud de la edad del Universo. Saber que la historia de la Humanidad desde que la conocíamos ocupaba apenas el último minuto del último día de diciembre de aquel año universal era una lección de humildad: qué tanto podíamos vanagloriarnos como civilización si en realidad, frente a la más pálida de las estrellas que veíamos en el cielo, éramos apenas una nota al pie.

No está mal que en estos tiempos de la dictadura del yo, en el que cada persona del planeta siente que el mundo entero debería escuchar su opinión, venga Mike Flanagan, adaptando un relato de Stephen King, a recordarnos lo poquito que significamos en términos prácticos: somos uno entre miles de millones. Y sin embargo al hacerlo, al recordarnos que, salvo contadas excepciones, tenemos una vida como cualquier otra, King y Flanagan, en esta inteligente y melancólica adaptación cinematográfica, también hacen lo contrario: celebrar el universo que se encierra en la mente y el alma de cada uno de nosotros. Un universo construido por las decisiones y los desaciertos; por los poemas que leímos y por las personas que se cruzaron en nuestro camino; por los besos que no nos atrevimos dar y por las veces que nos animamos a salir a la pista de baile. Un universo que se apagará, como en aquel cuento de Fredric Brown sobre un solipsista activo, cuando ya no estemos en él, al menos para nosotros. Como nuestra condena es ser finitos y nuestra bendición saberlo, King primero y Flanagan adaptándolo construyen un relato que es capaz de transmitir esa doble condición, de esperanza y terror, que alimenta cada vida, a partir de las experiencias en la infancia, la juventud y la madurez, de Chuck Krantz.

Flanagan es más perspicaz como guionista que como director, lo que se nota en la muy bien pensada estructura narrativa que incluye un narrador invisible con la voz maravillosa de Nick Offerman y el foco inicial sobre los personajes secundarios por un lado, y la muy convencional forma audiovisual por el otro. Paradójicamente esa apariencia de comercial de zapatos le beneficia a su espíritu de parábola, convirtiendo La vida de Chuck en un relato que puede conversar con todos los públicos sin importar a qué religión o a qué cultura pertenezcan. Tom Hiddleston no tiene muchas oportunidades de mostrar su talento dramático, pero se luce en la escena en que lo necesitaba la película, y eso es más que suficiente para complementar la formidable labor de Mark Hamill, que brilla también en su monólogo sobre las matemáticas, y del joven Benjamin Pajak. Chuck termina siendo todos nosotros, tristes por anticipado por una muerte sin la que, a lo mejor, no sabríamos valorar la vida.

Sigue leyendo

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD