Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9
Nadie podría dar precisiones aritméticas. El hecho es que la población colombiana se divide en dos porciones. Una que hace mucho ruido, grita alto, aparece en los medios, cree comandar el curso de la nación. Otra que apenas se siente, come callada, susurra, es el sedimento que evita el hundimiento del país.
No vale la pena insistir en el primer grupo, pues para toparse con él basta salir a la calle, montar en transporte público, enterarse de las noticias meridianas de televisión, hacer filas en despachos públicos, repasar la historia espinosa de los últimos siglos.
Ahí están, omnipresentes, los representantes de la mitad maluca. Son los que acechan todas las oportunidades, trepan, engañan incluso a la mamá, aspiran a lo máximo esforzándose lo mínimo, roban, matan, intrigan y tumban.
No son estos, por fortuna, quienes dibujan con Cortázar ‘la cara verdadera de los ángeles’; es decir, de los colombianos del común. En el otro lado persisten calladamente los que no han perdido su lejano origen...